| Entre los
años 1971 y 1973 se celebraron las primeras reuniones a nivel internacional para la
creación de un organismo de estudio y regulación de los efectos perjudiciales de las
radiaciones no ionizantes, es decir las radiaciones electromagnéticas, se creo un primer
organismo llamado IRPA (International Radiation Protection Association), este grupo de
trabajo se fusionó con otro que trataba también estas cuestiones, el INIRC
(International Non Ionized Radiation Comitee), pasando a denominarse como se conoce
actualmente IRPA/INIRC.
El primer objetivo de este grupo fue evaluar los riesgos asociados a la exposición de las
radiaciones electromagnéticas y fijar límites de exposición. Para ello se empezaron a
evaluar los efectos térmicos sobre los organismos vivos expuestos a estas radiaciones,
efectos que son los más conocidos y divulgados; posteriormente se han evaluado los
efectos no térmicos, menos divulgados y conocidos, pero más perjudiciales debido a la
alteración que producen estructuras intercelulares alterando el metabolismo molecular
así como los procesos genéticos.
La primera normativa de protección contra las microondas fue establecida en el año 1953,
proponiendo como límite de exposición continua para las personas en 10 mW/cm2, este
valor estaba basado en el efecto térmico producido por el metabolismo basal que el
organismo humano puede tolerar.
De los estudios efectuados en personal profesional expuesto a microondas, se observaron
perturbaciones del funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular para exposiciones
continuadas de densidades de potencias tan bajas como 0,1 mW/cm2.
Sin embargo no a todas las frecuencias del espectro radioeléctrico responde de la misma
forma el organismo humano, tomando en consideración esa norma IRPA/INIC, se establece
actualmente para "ondas planas", (ondas correspondientes al campo lejano de
radiación) comprendidas entre los 1 MHz. y 2000 MHz (2 GHz) valores de 10, 5 y 2,5 mW/cm2
. Estos valores son la mitad de los establecidos en la primera recomendación formalmente
establecida en el año 1982 como consecuencia de posteriores investigaciones, (estamos
hablando de exposición de personal en el ejercicio de su profesión).
La norma IRPA
establece valores 5 veces inferiores a los anteriores para el público en general,
teniendo en cuenta que al no ser profesionales y debido al desconocimiento del tema, no
suelen adoptar ningún tipo de precaución cuando se ven sometidos a la influencia de los
campos radiantes.
No podemos dejar de señalar, que estos valores mínimos tolerables, son una referencia
establecida por los organismos reguladores cuya actividad está siempre supeditada y
controlada por los fabricantes de equipos y operadores de redes. Las emisiones de
telefonía móvil, y de enlaces urbanos de comunicaciones, están todas comprendidas en
los valores antes mencionados.
El IEEE,
(Institute of Electrical and Electronics Engineers), la organización profesional más
prestigiosa en el sector de la telecomunicación, lleva publicando desde el año 1971
diversos estudios sobre el efecto de los campos electromagnéticos en los seres vivos.
El 2 de febrero del año 1971 publicó un estudio realizado por los profesores Russell L.
Carpenter y Ellot M. Livstone sobre las evidencias de los efectos no-térmicos en las
consecuencias degenerativas que se habían observado en experimentos con escarabajos.
(abnormal development of irradiated insect pupae).
En este estudio se sometió a escarabajos a radiaciones procedentes de una guía de onda
durante 20 y 30 minutos con una intensidad de 80 mW/cm2 y de 120 minutos con una
intensidad de 20 mW/cm2; el resultado fue que el 25% murieron en las pruebas y el 51%
sufrió anormalidades irreversibles que se definieron de 1º y 2º grado, solamente el 24%
no desarrollo ninguna anormalidad.
El artículo
resumía: "We therefore concluded that the abnormalities induced by microwave
radiation were not a thermal effect". (Así llegamos a la conclusión de que las
anomalías inducidas por las radiaciones de microondas no eran debidas al efecto
térmico). Lo que pone de manifiesto que es más perjudicial para los seres vivos este
efecto que el tan difundido efecto térmico o calorífico, siendo este último mucho mejor
tolerado y asimilado por el organismo que el efecto no-térmico.
Estos efectos no térmicos ya se comprobaron en el año 1958, cuando el Doctor Carpentier
observó la aparición de cataratas en los ojos de conejos sometidos a campos radiantes de
2.450 MHz. Los Doctores L. O. Merola y J. H. Kinishita analizaron los cambios bioquímicos
que se producían en el cristalino de los ojos de los conejos sometidos a esas
radiaciones, fundamentalmente apreciaron una notable disminución en el ácido ascórbico
después de 18 horas de radiación.
En la extinta Unión Soviética, y por consideraciones de la seguridad del personal
situado próximo a las estaciones de telecomunicación, Kubakov y Buzov, ya establecieron
en 1974 normas para limitar la densidad de potencia que podía aparecer y evitar la
aparición de efectos biológicos negativos.
Partiendo del Wt/cm2 como unidad de medida de la densidad de
flujo de campo electromagnético, establecieron el límite de 10 mcWt/cm2 para las
radiaciones comprendidas entre los 0,7 a los 30 GHz., lo que incluía todos los enlaces de
comunicaciones por satélite, radio enlaces terrestres, sistemas de radio transmisión.
Las
exposiciones a campos radiantes electromagnéticos se agravan cuando hay varias antenas
operando en una misma zona y con obstáculos en las proximidades, ya que en este caso
estamos ante en un medio no isotrópico, y se generan efectos de reflexión
"multitrayectoria" y refracción "zonas de Fresnel" con campos que se
suman y restan, así como el efecto de multipolarización, si esta existe, creándose en
este caso una elipse de Lissajous variable en el tiempo del vector de potencia asociado,
todo ello dando como resultado puntos en el espacio con valores de radiación variables, y
muy superiores a los que se obtendrían en mediciones para esas mismas antenas aisladas.
El IEEE en un artículo publicado en ese mismo año, 1971, por los científicos Paul F.
Wacker y Ronald R. Bowman establecía la complejidad de cuantificar los campos
electromagnéticos en situaciones de riesgo, ("quantifying hazardous electromagnetic
fields"), estableciendo las situaciones de "multipath interference"
(interferencia multitrayectoria).
Eso implica que cualquier modificación en un campo de antenas, tanto en la geometría de
su distribución, como en las frecuencias o potencias emitidas, requerirá una nueva
medición para tener el correspondiente mapa de radiación.
| EJEMPLO
DE MEDICIONES EN UN CASO REAL |
La aparición de puntos que presentan potencias superiores a las
previstas, quedó patente en el estudio que se realizó en las dependencias de Madrid, de
la empresa filial de la multinacional de telecomunicación, Unisource Satellite Services,
con motivo de adecuar la actuación de los trabajadores en el campo de antenas radiantes
para la comunicación vía satélite.
Allí se llevó a cabo en el año 1998 un estudio, donde se constató la existencia de
picos de radiación tanto en banda Ku, 16 GHz, como la banda C, 6 GHz., con valores
medidos muy superiores a los previstos, llegando incluso a saturar el equipo de medida en
las mediciones realizadas para ambas bandas de frecuencia, todo ello como consecuencia de
los efectos antes mencionados.
Campo formado por 3 antenas Tx/Rx de 1,2 m radiando a 33 dBW de
PIRE + 3 antenas Tx/Rx de 1,8 m radiando radiando a 33,5 dBW de PIRE y 2 antenas Tx/Rx de
1,8 m radiando a 52,3 dBW, 29 dBW de PIRE respectivamente. (PIRE = Potencia Radiada
Equivalente Isotrópica).
Como resultado de esto se colocaron señales
de aviso de peligro de campos radiantes, y se proveyó a los trabajadores con EPIs,
equipos personales de medida que alertaban en caso de sobrepasarse el límite permitido de
5 mW/cm2.
| CAMPO CERCANO DE RADIACION |
Frente al
concepto más difundido de la peligrosidad de las antenas radiantes en azoteas y mástiles
que generan el efecto de radiación sobre las personas, conocido como campo lejano, existe
otra problemática menos divulgada que es la asociada al uso individual del teléfono
móvil. En este caso, existe mayor incidencia de peligrosidad por el hecho de la
proximidad de la antena a la cabeza del usuario, en esta situación hay que hablar de
campo cercano; siendo las restricciones muy superiores a las antes descritas que
correspondían a las ondas planas de campo lejano, aquí no se puede hablar de densidad de
flujo de potencia media expresada por la fórmula: Sm=1/2Re[E*H]. (Se considera campo
lejano cuando la distancia al foco transmisor, antena supera la longitud de onda asociada
a esa frecuencia de radiación).
Los equipos de medida normalizados para campo lejano, no están preparados ni para medir
el efecto reactivo del campo cercano (campo creado en las proximidades de la antena), ni
el del acoplamiento entre fuente emisora de la radiación y el sujeto receptor de la
misma; por tanto no se pueden tomar como válidos los resultados obtenidos en esas
mediciones de campo lejano para las situaciones de campo cercano.
(Podríamos
recomendar sarcásticamente, que se enfocará el estudio desde la problemática de la
interferencia electromagnética EMI).
l La absorción de las radiaciones electromagnéticas por parte del cuello y cerebro
humano, para las frecuencias de la telefonía móvil de 835 a 1900 MHz. han sido
ampliamente estudiadas, se ha recurrido incluso a un sistema de simulador con resolución
milimétrica de la cabeza y cuello de una persona adulta y de un joven de 10 años, y para
dos diferentes antenas de tipo monopolo de longitudes de onda l/4 y 3l/8. De las
distribuciones SAR obtenidas, (Specific Absortion Rates) Indices Específicos de
Absorción, se deducen las MEP, (Maximun Permissible Exposures), Máximas Exposiciones
Permitidas a los campos eléctricos y magnéticos asociados. Como consecuencia de este
estudio se daban como aceptables exposiciones por debajo de 0,08 W/kg como media para todo
el cuerpo, no debiendo exceder los picos de 1,6 W/kg sobre cualquier gramo de tejido.
Todo teléfono móvil tiene un pico de potencia al arranque y final de la comunicación
como consecuencia de la inercia propia de todo switch-on y switch-off. Ningún fabricante
de equipos móviles da datos sobre potencia transmitida, transitorios asociado al
encendido y apagado del equipo, o al inicio y finalización de la comunicación.
A la vista de
todo lo anteriormente expuesto, y es solamente un sucinto resumen de lo que sabemos en la
actualidad, es una imprudencia y un atentado contra la salud pública, que estos temas no
sean objeto de la máxima atención por parte de las autoridades correspondientes, y que
la Administración de Telecomunicación en particular y la Administración en General, no
hayan establecido una regulación y una reglamentación con rigor científico para tener
un conocimiento de lo que está pasando, sino que se han limitado a emitir un Real
Decreto, forzado por las presiones del momento, que establece como válidos los valores
que no hacen sino justificar la peligrosa situación actual, por considerarlo un hecho
consumado que han tolerado.
Cuando han aparecido casos concretos de cáncer, como el de Valladolid o el de Ronda entre
tantos otros, se han limitado a crear una comisión de sabios salomónicos, que ante lo
arduo y confuso del problema intentan dilatarlo y crear ruido y confusión, o niegan la
realidad rechazando las evidencias y las pruebas presentadas.
Aquí en España al peligro de las radiaciones tenemos que añadir el problema de los
responsables del Ministerio de Industria y Tecnología, cuyo equipo de expertos se cubrió
de gloria con motivo del caso del colegio de Valladolid, y de Telefónica ignorando las
medidas realizadas por la empresa GEA a petición de los afectados en donde se mostraban
valores medidos 80 veces superiores a los recomendados como en el caso de Ronda.
Quien es el responsable de estos
casos de cáncer, elemental querido Watson:
UN CAMPO DE ANTENAS RADIANDO +
UN MEDIO NO ISOTRÓPICO = PUNTOS DE MÁXIMOS DE POTENCIA IMPREVISIBLES + UNA EXPOSICIÓN
CONTINUADA = EFECTOS TÉRMICOS Y NO TÉRMICOS IRREVERSIBLES SOBRE LA COMPOSICIÓN CELULAR
= DAÑOS IRREPARABLES en un
porcentaje de población por encima de toda lógica.
La Administración
Española ha dejado de la mano este tema y dependemos de los intereses de las operadoras y
del negocio de los vendedores de terminales, con la proliferación de móviles y antenas
transmisoras al libre albedrío, con la consiguiente contaminación radioeléctrica
asociada.
Este tema no tiene una solución particular
para cada caso, requiere una decisión de todos por acabar con esta situación donde los
poderes públicos, amparándose en entelequias como el liberalismo, o la globalización,
ocultan el problema cotidiano y real de los ciudadanos.
Recientemente el Secretario de Estado para la Telecomunicación, en un acto de total
irresponsabilidad abogaba por un incremento en las instalaciones de antenas radiantes en
las zonas turísticas alegando se podían producir saturaciones por la elevada
concentración de móviles en la época turística. Se congratulaba que todas las
estaciones cumplían "los estándares internacionales".
¿Habrá que esperar, como en el caso del tabaco o de la enfermedad de la Jacob Kreutzfeld
(vacas locas) a que el daño sea irreparable para deshacer lo hecho?.
En España hay numeros estudios
al respecto y páginas web que tratan estos temas, os podemos recomendar: http://www.nodo50.org/ecologistasclm/ab/documentos/basesdeantenas.htm
| CAMPOS MAGNÉTICOS DE BAJA FRECUENCIA Y SU
RELACIÓN CON EL CANCER INFANTIL |
La primera correlación entre la exposición a
campos electromagnéticos de baja frecuencia (0-300 Hz.) y el cáncer infantil data del
año 1979 cuando el equipo formado por Nancy Wertheimer y Ed Leeper publicaron los
resultados del estudio realizado sobre muertes de niños en Dember debido a cáncer. Este
estudio mostraba que la probabilidad de desarrollar leucemia, linfomas o tumores malignos
en el sistema nervioso era doble o incluso triple entre niños que vivían en las
proximidades de tendidos de alta tensión, a 60 Hz. En el caso USA.
Posteriores estudios más pormenorizados
realizados en los años 80´s, y concretamente el elaborado por David Savitz confirmaron
estos resultados. Estos estudios continuaron el los años 90´s, y concretamente en el
año 1991 establecieron asimismo una relación entre los tendidos de cables de los hogares
y la radiaciones de los televisores, en blanco y negro en esa época y la leucemia entre
los niños.
En 1992 un estudio realizado en Suecia y otro en Finlandia añadieron nuevas evidencias a
esas conclusiones. Se comprobó que el riesgo de contraer leucemia era tres veces superior
en aquellos hogares en donde los campos radiantes llegaban a los 0.2 mmT (micro Telsas),
comparados con hogares donde las medidas de las radiaciones eran por debajo de 0.1 mmT, y
que el riesgo de leucemia se elevava a cuatro veces si las medidas alcanzaban los 0.4 mmT.
Este estudio se realizó durante todo un año para todo el territorio afectado.
Al año siguiente, en 1993 se hizo un estudio similar en Dinamarca dando una relación
directa entre el número de cánceres en niños y medidas de radiaciones de 0.4 mmT.
En la sociedad moderna de una
forma u otra estas radiaciones están siempre presentes en nuestra actividad diaria, las
tablas adjuntas dan una indicación de estas radiaciones debidas a diferentes factores
ambientales, en donde se observan picos y variaciones bruscas de los valores medidos. Esto
hizo pensar el la influencia no solamente de los valores absolutos de radiaciones
recibidas, sino además en la influencia que podían tener las variaciones asociadas, así
como la influencia de los armónicos de los 50 ó 60 hertzios asociados a esas
frecuencias.
Quizás no se estaban estudiando todos los parámetros posibles,
sino un solo parámetro asociados a otros. Asimismo podía influir la posición de cuerpo
humano al frente de radiación. En concreto las radiaciones recibidas durante la noche
debidas a las almohadillas o mantas eléctricas podrían ser de relativa importancia
debido a su proximidad al cuerpo humano al foco de radiación y por su larga duración,
normalmente toda la noche.
Otra cuestión era definir una población no expuesta a radiaciones que sirviera como base
de referencia. Pese a esto posteriores estudios realizados en EE.UU., Canadá, Inglaterra,
etc. confirmaron la relación directa entre exposición a campos electromagnéticos de
baja frecuencia y los casos de leucemia entre la población infantil.
Estos estudios se ampliaron a personal que trabajada directamente relacionados con
tendidos de alta tensión, y la conclusión fue la aparición de leucemia y otro tipos de
cánceres en estos colectivo.
Trabajos de laboratorio han correlacionado la exposición a radiaciones de baja frecuencia
con la perdida de calcio en el cerebro de gallos de experimentación así como el
desplazamiento del calcio a lo largo de las membranas. Otros experimentos recientes ha
confirmado la aceleración de la transcripción genética del DNA, y disfunciones
asociadas el las membranas celulares.
Today´s view of magnetic fields, by Tekla S. Perry, IEE SPECTRUM DECEMBER 1994.
En otro estudio posterior publicado por
Charles Poole & David Ozonoff en el IEE ENGINEERING IN MEDICINE AND BIOLOGY en 1996y
desde una perspectiva más enfocada a la investigación de la correlación entre dosis de
radiación de campos electromagnéticos recibidos con frecuencias comprendidas entre 50
Hz. Y 60 Hz. y la aparición de cánceres infantiles, el estudio acaba concluyendo con la
evidente relación entre efecto y causa.
Según este informe, los
estudios epidemiológicos sobre EMF (Electro Magnetic Fields) no se llegaron a
conclusiones fundadas hasta las investigaciones de Savitz, que ya hemos mencionado en el
anterior apartado.
Concluye este artículo, centrado en el estudio de las bajas frecuencias, que ignorar la
relación entre exposición a EMF y los cánceres infantiles es una imprudencia y una
irresponsabilidad, y deben tomar todas las acciones posibles para evitar el riesgo
asociado a este efecto.
Las citas se podrían continuar hasta la saciedad, pero todas van
en el mismo sentido, a lo largo de todos los años sucesivos a los primeros hallazgos al
respecto se está insistiendo en la necesaria prevención de la exposición a los campos
electromagnéticos de tendidos de alta tensión y tendidos domésticos.
Uno de los
primeros países en observar los efectos negativos para la salud de las radiaciones de los
campos electromagnéticos de alta tensión y baja frecuencia ocurrió en la extinta Unión
Soviética, la alerta salto ya en el año de 1972 cuando estudios científicos confirmaron
la relación entre las anómalas alteraciones que padecían los trabajadores de las
compañías eléctricos expuestos habitualmente a altos niveles de campos
electromagnéticos. Estos trabajadores sufrían de enfermedades cardíacas, alteraciones
de la tensión arterial, cefaleas recurrentes, etc., en número muy superior a la media en
otros colectivos de trabajadores no directamente expuestos a estas radiaciones.
Para quién quiera ampliar información, hay
numerosas opciones dentro de la red, por nuestra parte aconsejaríamos visitar:
http://club.euronet.be/claude.herion
En esta web hay en concreto un texto en Español referido al tema de la alta tensión y
sus efectos sobre la salud: http://club.euronet.be/claude.herion/spain3.htm
Otra página recomendable es: http://teleline.terra.es/personal/kirke1
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