"En busca del pedernal"

 

Por: Faustino Cornago Garbayo E-Mail: materiales2@wanadoo.es

 

 

Esta aventura comienza a fraguarse después de leer un artículo sobre el tiro de avancarga con pedernal en el que se hablaba con mucho romanticismo de la época en la que se empleaban dichas armas. El hecho de que en mi club de tiro nadie utilice armas de este estilo acrecentó una curiosidad que debía de ser satisfecha. Así que me decidí a probar la modalidad adaptando una de mis armas de percusión (Un rifle Kentucky de una marca comercial conocida que llamaré X) para poder emplearlo con chispa.

Gracias a que el rifle posee una bombeta postiza, es posible la modificación comprando solo un oído y una llave de chispa. La tarea no fue fácil, dado que tuve que encargar la fabricación de un oído a medida a un tornero ya que el que me envió X no era el adecuado.

Una vez resuelto el problema mecánico se me presentó que el pedernal enviado por esta marca, tampoco resultaba adecuado a las mordazas de la llave pues era demasiado grande.

Soy bastante inquieto y me gusta experimentar con todo además de elaborar los artículos que me son necesarios en todo lo posible, (baquetas, calepinos, turquesas…) quizás por eso soy aficionado al tiro con avancarga. Por lo que se me ocurrió que yo mismo podría tallar las piedras.

 

 

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El primer paso es desgajar unas laminas (lascas) delgadas de un nódulo adecuado, sobre un yunque natural.

 

 

El primer paso fue encontrar una cantera de pedernal. Tampoco esto fue nada fácil. Recurrí a pedir ayuda a los tiradores de esta modalidad que pudiesen ayudarme a trabes de Internet. El resultado fue la recomendación de comprar las piedras. Esto no me dejó satisfecho, y decidí seguir investigando por otro camino.

Algunos hombres muy mayores de mi localidad recordaron que antiguamente se usaba el pedernal como mechero para encender los cigarrillos. Llevaban en una bolsa de pana, un trozo de pedernal, un eslabón de acero y un poco de yesca para prender, además del tabaco y el papel para liarlo. Tarea increíblemente complicada a mi parecer.

 

 

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La diversidad de colores de este material es enorme.

 

 

Es curioso como se las arreglaban nuestros abuelos. Hoy muchos no sabrían encender un fuego con un mechero.

Pese a todo no pudieron decirme donde encontrar el material.

Se me ocurrió por último que el pedernal podía ser encontrado en algún yacimiento arqueológico de la era prehistórica. Generalmente los asentamientos humanos de esa época se emplazaban cerca de alguna cantera donde fabricaban sus herramientas.

Me puse en contacto con el Gabinete Arqueológico de Navarra, donde me recomendaron hablar con un arqueólogo que realiza reproducciones de utensilios de pedernal  utilizando las técnicas de nuestros antepasados. Este señor, por fin me puso en conocimiento del lugar donde encontrar la cantera y un poco someramente la forma de tallar el pedernal.

 

 

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Aquí se muestra el resultado del primer paso. Laminas que serán talladas para convertirse en piedras de mosquete.

 

 

El lugar esta al lado de una antigua vía Romana cerca de un pueblo de Navarra llamado Cascante, el antiguo Cascantum de los romanos. El nombre ya hace referencia a la piedra. Parece increíble lo cerca que estaba del yacimiento, pues yo soy de Cintruénigo, un pueblo situado a escasos 15 Km. del lugar.

Encontrar el yacimiento después de lo laborioso que resultó la búsqueda fue como encontrar El dorado. Un montón de materia prima esperando a ser tallada por mis manos.

He oído que los humanos tenemos una pequeña parte de memoria heredada. Si uno de nuestros antepasados tuvo una mala experiencia por ejemplo con un arma, los descendientes tendrán un miedo instintivo e inexplicable hacia ellas. Así como al contrario, es posible que algún antepasado mío fuese tallador de pedernal, pues al ver la piedra parecía sentir cierta atracción familiar hacia ella.

 

 

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Roca de pedernal de considerable tamaño

 

 

Armado pues con una piqueta me puse inmediatamente a trabajar el material, con la esperanza de que pronto me haría con un montón de piedras útiles. No fue así ni mucho menos, pues darle forma al pedernal es bastante difícil. El conseguir algo que se parezca a la forma deseada requiere mucha paciencia, práctica y romper muchas piedras. Después de muchas decepciones conseguí alguna lasca de piedra de adecuado tamaño y forma. Dando como resultado unas piedras toscas pero con un  filo aceptable que prometían unos buenos resultados.

 

 

 

Ya solo quedaba el probar el producto en la llave. Los primeros intentos resultaron positivos en cuanto al encendido de la pólvora de la cazoleta, pero el tiempo del disparo me pareció una eternidad y la puntuación obtenida fue decepcionante.

 

 

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Los elementos, (agua y hielo) desgajan la piedra en nódulos mas pequeños.

 

 

Otra vez recurrí a los expertos que en la red se brindan a ayudar a los novatos como yo y gracias a sus consejos he conseguido una mejora sustancial en el tiempo de disparo mejorando la posición de la pólvora de la cazoleta respecto del oído, agrandando un poco su orificio y perfeccionando el filo de las piedras con un disco de diamante para conseguir unas buenas chispas. A las cuales he conseguido dar una forma muy regular con un afilado recto como el de un cuchillo que consigue unas chispas más que aceptables. La forma de colocar la piedra en las mordazas de la llave es fundamental también, las chispas deben caer directamente sobre el polvorín para acortar el tiempo.

 

 

 

El resto lo debe hacer el tirador en el momento del disparo.

Por último quiero agradecer la inestimable colaboración de José Ramón Galán Talens al que he acosado a preguntas y se ha brindado siempre a ayudarme en todo lo que le he pedido.

Gracias amigo.

 

 

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