Historia de la pólvora

Para los que se dedican al arte de la recarga

 

Por: Guillermo D. Sánchez

 

 

La pólvora, un insumo que todo tirador consume casi a diario, pero en el que no todos reparan. Tan solo quienes se dedican al arte de la recarga, destinan atención en este detalle. Pero en función de nuestro deporte, se lo podría denominar cómo piedra angular de todo el desarrollo del tiro deportivo y uno de los descubrimientos que cambió los linimientos del poder en el mundo. Está de más decir que imperios han crecido y madurado, al amparo de esta alquimia.

Yendo a un elevamiento histórico, el término pólvora deriva de la palabra polvo, cuyo origen es el aspecto que presentaban las pólvoras de fabricación primitiva.

Se denomina pólvora a la mezcla de sustancias que son capaces de reaccionar en breve tiempo y que generan gases a grandes diferencias de temperatura y presión y a su vez producen determinado trabajo mecánico.

Estos materiales tienen la característica de ser propulsores, y cabe destacar que las explosiones de dichos materiales se diferencian en dos categorías : explosivos "detonadores", que son de transformación instantánea y que se produce en la totalidad del explosivo, por lo tanto es incontrolable. La segunda categoría son los explosivos "deflagradores", en los cuales el proceso es mas lento y se producen por capas, generalmente desde la superficie de él explosivo hacia el interior del mismo de modo controlado. Este tipo de explosivos deflagradores son los que se usan habitualmente para impulsar un proyectil.

Los dos grandes tipos de pólvoras son las llamadas pólvoras negras y las pólvoras sin humo (más modernas); aunque la clasificación es mucho más amplia.

En este artículo comenzaremos por dar una explicación sobre las pólvoras negras que de hecho son las más primitivas.

En sus comienzos se constituían por simples mezclas de elementos que generalmente se la mezclaban en el mismo momento de usarlas. A la pólvora negra también se la llama mecánicas por estar formadas por mezclas de sustancias combustibles y comburente (sustancia que genera oxigeno para poder producirse la combustión), y sin procesos químicos que intervengan. Es extremadamente sensible al calor y a la fricción; y la ignición se produce por la rápida oxidación del carbón y el azufre usando el oxígeno liberado del nitrato de potasio, y al quemarse libera una gran cantidad de calor pudiendo llegar hasta alrededor de los 1700 grados.

Cómo en sus comienzos no se lograba un graneado muy homogéneo en tamaño y forma ya que la irregularidad daba formas tales cómo esféricas, en tabletas, hexagonales, cúbicas y demás, la combustión era muy variable provocando efectos indeseables cómo la explosión del arma misma. Las primeras mezclas de las que se tiene registro fueron en Francia en el año 1338 utilizando la siguiente mezcla: salitre (también llamado nitrato de potasio, como agente oxidante) 50%, azufre (sólido amarillo y mayor productor de humo, dicho mineral se encuentra cerca de los cráteres volcánicos y de los manantiales de agua caliente como en Italia, Sicilia y EEUU) 25% y carbón o carbono (cómo agente reductor y al cuál se debe su color negro) 25%. Años más tarde (1350) Inglaterra utilizó la mezcla : salitre 66,6%, azufre 11,1% y carbón 22,3%.

En los años subsiguientes se comprobó que variando el tamaño y la forma de los granos, variaba a su vez la presión en la combustión. También con el afán de perfeccionar la combustión se reemplazó el salitre por oxígeno portante cómo el clorato de potasio cuya fórmula era: clorato de potasio 49%, prusiato de potasio 28% y azufre 23%; pero esta mezcla era muy corrosiva y su única ventaja residía en producir pocos residuos en su combustión.

Cabe destacar que la pólvora negra tiene altos residuos de combustión llegando a un 60% de su peso original y son de sulfuro de potasio, sulfato de potasio y carbonato de potasio, e influyen en el humo denso y el olor característico de este tipo de pólvora. La combinación del calor y los gases producen una alta presión si la reacción esta contenida en un recipiente como puede ser un arma.

En sus comienzos la fabricación era muy larga y tediosa, ya que la mezcla se realizaba humedeciendo todos sus compuestos y se los colocaba en unas especies de vasijas de madera las cuales tenían unos mecanismos de agitación por un tiempo de entre 12 y 15 horas hasta que se produzca una mezcla homogénea. Luego se prensaba para eliminarle el agua hasta que quedaba la mezcla seca y sólida, luego por medio de rodillos se la molía para producir el graneado deseado; y por último se grafitaban los granos obtenidos.

El grafito es una forma de carbón y es el principal elemento de los lápices. El nombre grafito proviene de la palabra griega GRAPHEIN que significa escribir. El que también se lo utiliza en lubricantes, ceras, baterías y motores eléctricos.

A su vez se las puede clasificar en tres tipos: "pólvoras vivas": cuyos granos van de uno a tres milímetros y son de rápida deflagración.

· "Pólvoras lentas": con granos de cuatro a doce milímetros, las cuáles arden más lentamente.

· "Pólvoras progresivas": de granos más gruesos, y cuya combustión es paulatina y aumenta a medida que el proyectil avanza a través del ánima.

La granulación se indica con la letra F (fine). Cuantas más veces se repita la F más fino será el grano. Espero que con este artículo haya aportado algo acerca de este tema tan complejo cómo es el de las pólvoras.

Resulta evidente, que la pólvora a recorrido un largo camino en su historia, y creo que en este momento ha llegado casi al pináculo de su evolución, ya que los adelantos tecnológicos con relación al arte de la guerra, en este momento, ya pasan por una tecnología que va más allá de las armas ligeras.

 

 

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