El deporte mediatizado

El joven como mercancía

 

Por:  Ricardo Río  
Introducción
Ganar es solo "ser el primero", Triunfar es mucho mas que eso...
Somos participes de un fenómeno único en el desarrollo histórico de la humanidad. Así como la imprenta impacto directamente en la cultura medieval, hoy la red de redes informáticas y la transmisión de imágenes en tiempo real permitirá al usuario de la información de pantalla determinar con recursos virtuales decidir u optar por el desarrollo de un evento deportivo.

Será a mi entender no tanto en el desarrollo del mismo, que como siempre quedará en manos de los jugadores, sino que a través de recursos informáticos los usuarios le sugerirán al entrenador cambio de jugadores, estrategias y formaciones todo en tiempo real y durante el evento deportivo. El entrenador legitimará interactivamente sus planteos sumando el del público cibernético.

 

Esta hipótesis es posible en el futuro no muy lejano.
Otra vez más nos encontraremos ante la deshumanización de las decisiones y la irresponsabilidad del entrenador ante la ejecución de los requerimientos. Ya no será su responsabilidad la decisión táctica y el cambio estratégico. Una masa sin forma de bits decidirán la vida o la muerte virtual de otro deportista.

Cada jugada es una polémica y un manto de dudas cubre cada resultado, la violencia dentro y fuera del campo son moneda corriente.

Llegará el momento en que no podremos definir como usuario pasivo al televidente o al internauta, llegará el momento en que el televidente interactivo y el usuario de internet decidirán el curso de un evento deportivo real. Así se legitimará democrática y tecnologicamente cada resultado deportivo.

Estos nuevos actores sociales decidirán sobre la vida del deportista, o acaso ¿los medios hoy no deciden? Acaso los mismos medios no juegan con el poder de la imagen endiosando o defenestrando según sean las conveniencias de los mercados y las tendencias.

Estas nuevas realidades que se vislumbran solamente se trata de un cambio de manos del poder.

Hace 100 años el poder estaba en las aristocráticas asociaciones deportivas. En la década del 30 con la politización deportiva el deporte se masifica y las asociaciones deportivas toman el poder para sí.

La guerra fría cambia el paradigma y cada medalla era una batalla ganada al comunismo o al capitalismo, fue el momento de los Estados.

A partir de los setenta las televisaciones y el profesionalismo crecen geométricamente. Hoy los estados y las federaciones tienen que "negociar" con multimedios, representantes de jugadores y hasta con los formadores de opinión deportiva de cada programa deportivo.

Así el poder de la política deportiva fue cambiando de manos, hoy el poder esta instalado en las cadenas televisivas y servicios de información en red.

A mi entender en un futuro no muy lejano los usuarios interactivos de cadenas de información, sea cual fuere su procedencia, tomarán en sus "teclados" el poder instalado.

El deportista así se convertirá mas aún en una mercancia telemática que estará bajo la rebeldía y los caprichos del espectador participante interactivo.

Una vez más la falta de compromiso con la corporeidad y el reto de superación a través del factor humano se ve socavado.

Hoy en día quienes somos entrenadores, docentes, monitores deportivos, etc. debemos ofrecerle a los jóvenes la posibilidad de ser participantes activos de la vida desde la corporeidad en todas sus áreas. No podemos permanecer pasivos ante el desmedro informativo de la verdadera esencia del deporte. Debemos darle ese afecto de la relación interpersonal que un sistema mediático jamás le dará.

La participación pasiva desde lo corporal, hará de nuestros jóvenes minusválidos sociales. Debemos darle a ellos con nuestro compromiso la posibilidad de ser triunfadores en la vida y el deporte con profundo sentido educativo y serio compromiso social.


Las tecnologías han permitido a la humanidad desarrollar y mejorar sus sistemas de producción, sus sistemas de información, sus sistemas de vida social; pero deberíamos preguntarnos como esto esta impactando en el deporte y nuestros jóvenes.

No vaya a ser que terminen creyendo que la voz académica del deporte sea alguno de los trasnochados periodistas futbolísticos o que la fría imagen de la pantalla digital será el lugar donde recreemos nuestras vivencias psico - físico - emocionales en compañía digital.

Los jóvenes no quieren ser mercancías, los jóvenes quieren participar, seamos facilitadores y no meros fríos y técnicos intermediarios.

 

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