
La longevidad helena, insólita en antigüedad.
Muchos griegos clasicos llegaron a ancianos
Algunos autores de la antigua Grecia escribieron su obra cumbre pasados los 80 años, las obligaciones militares se extendían hasta los 60 y ciertos cargos públicos en Atenas y Esparta estaban reservados a los gerosiles, los más ancianos y sabios de la ciudad.
Según las investigaciones del especialista en medicina antigua Mirko Grmek, en la Grecia clásica la duración media de la vida alcanzada valores que no se volverian a encontrar hasta el siglo xx. En efecto, insólitamente para la época y como un caso aislado en la historia de la humanidad, la longevidad de los antiguos helenos no distaba mucho de la actual. ¿Cual era el secreto de este elixir griego de juventud durante el periodo clasíco?,. Tal vez un sabio cóctel que combinaba la moderación como divisa vital, la preocupación por la hingiene - plasmada también en diversas medidas de saneamientos - y la búsqueda de un equilibrio entre bienestar físico y agilidad intelectual a traves de la gimnasia de la mente y el cuerpo. Estos son algunos personajes que llegaron a ilustres ancianos gracias a este frinnes a la griega:
ANAXÁGORAS: .- ( 500 - 428 a. de C.) El gran físico heleno sólo resistió hasta los 72 años de edad.
DEMÓCRITO: .- ( 460 - 370 a. de C.) El introductor del concepto de átomo fue otro que se quedó a las puertas de ser centenario.
DIÓGENES: .- ( 404 - 323 a. de C.) El gran cinico de la Antigüedad sobrepasó los 80 y eso que los últimos años de su vida dormia dentro de un tonel.
FILEMÓN: .- ( 360 - 263 a. de C.) La risa es saludable. Quizá por eso este comediografo murió con 97 años.
GORGIAS: .- ( 487 - 380 a. de C.) Máximo exponente de la filosofía sofista, vivió ¡ 107 años !.
HIPÓCRATES: .- ( 460 - 377 a. de C.) Su salud estuvo a buen recaudo. El padre del juramento medico murió a los 83 años.
ISÓCRATES: .- ( 436 - 338 a. de C.) Escribió su principal obra, un tratado sobre educación, a los 82 años. Se suicidó a los 98.
PITÁGORAS: .- ( 570 - 480 a. de C.) El padre de las matemáticas siguió con sus cálculos hasta los 90 años.
PLATÓN: .- ( 428 - 347 a. de C.) El gran filósofo impartió su magisterio hasta los 81.
SÓCRATES: .- ( 470 - 399 a. de C.) Se decidió a tomar la cicuta cuando a sus 70 años aún se encontraba en plena forma.
SÓFOCLES: .- ( 496 - 406 a. de C.) El celebrado dramaturdo prolongó su creativídad hasta los 90.
SOLÓN: .- ( 640 - 558 a. de C.) Fue uno de los siete sabíos de Grecia. A este estadista la politica no le estresó y llegó a los 82.
LOS JUEGOS OLIMPICOS DESDE SU COMIENZO
Se llaman Juegos Olímpicos a las fiestas o juegos que se hacían cada cuatro años en la antigua ciudad griega de Olimpia. Los Juegos Olímpicos, eran los más importantes que se celebraban en Grecia, no eran los únicos, pues también se celebraban otros Juegos en otras ciudades, entre los cuales caben destacar los Juegos Píticos (en la ciudad de Delfos), los Istmícos (en Corinto), y los Nemeos (en La Argólida). todos ellos no sólo tenían un carácter deportivo, sino que también incluían fiestas de carácter religioso, pues todos ellos estaban consagrados a un dios. Los Juegos Olímpicos implicaban una tregua en el caso de haber guerra entre dos o más ciudades y todos los griegos confraternizaban para consagrar a su dios supremo el triunfo de la belleza y de la fuerza humana.
Los Juegos Olímpicos fueron fundados en el año 884 antes de Cristo por Ifitos, rey de Elida (Grecia), quién consiguió de todos los estados griegos que su comarca fuese considerada como estado neutral y que durante los Juegos hubiera una especie de tregua sagrada entre todos los pueblos de Grecia. A partir del año 776 antes de Cristo, no se contaron los años más que por Olimpíadas, y estos certámenes se celebraron durante más de 1.200 años, hasta que en el año 394 de nuestra Era, fueron suprimidos por el emperador Teodosio. Tradicionalmente se celebraban al pie del monte Kronion, en la llanura que recorta hoy el río Orfea y duraban cinco días. Los Juegos propiamente dichos tenían lugar los días segundo, tercero y cuarto. El programa de los concursos varió según las épocas y así en los siglos V y IV antes de nuestra Era, los Juegos consistían en lo siguiente:
6) Pentatlón.
Este programa deportivo se desarrollaba en un estadio y además tenían efectos en el hipódromo la carrera de cuádrigas, la de bigas y la de caballo montado.
Los que tomaban parte en los Juegos se llamaban atletas, se sometían a una concienzuda preparación, en caso de salir vencedores obtenían como premio una palma, una corona de laurel o de un trípode. Al regreso a sus respectivas ciudades eran recibidos triunfalmente, se les erigían estatuas y los poetas los cantaban en sus versos.
Los Juegos Olímpicos Modernos tienen un carácter mucho más amplio que los Helénicos, pues además de la mayoría de las pruebas tradicionales, se ha dado cabida a muchos otros deportes cuya práctica está extendida en un amplio número de países.
La realización moderna de los Juegos Olímpicos se debe al barón Pierre Coubertain, secretario general de las Sociedades Francesas de Deportes, que el 25 de Noviembre de 1.892, lanzó la idea de restablecer los Juegos Olímpicos, que se tomó en consideración al año siguiente, con motivo de un Congreso Internacional, y llegó a cristalizar merced al tesón del mencionado Coubertain, y la generosa ayuda económica del banquero de Alejandría Averoff, que permitió construir el estadio de Atenas, cuya capacidad duplicaba la del que usaron durante doce siglos los griegos. En 1.894 se constituyó en París el Comité Olímpico Internacional, en el que estaban representados 43 países (entre ellos España), y dos años después se celebró el primer certamen en Atenas.
El Tiro Olímpico como se ve arranca con estos Juegos de 1.896, con las siguientes modalidades y sus respectivos vencedores:
Los Juegos Olímpico Modernos se han celebrado en:
Es imposible datar el origen de los duelos. Parece ser que fueron los germanos, pueblo con amplia tradición guerrera, los que lo perfeccionaron y, en sus conquistas, lo extendieron al resto de Europa. En un principio los duelos tomaron la forma del llamado Juicio de Dios. Esta forma de duelo, en el que todos los lances y golpes estaban permitidos, trataba de dejar a la voluntad de Dios el desenlace fatal para uno de los dos contrincantes.
La verdad era otra, ya que siempre el más fuerte o mejor preparado era el que solía ganar. La Iglesia estaba realmente segura de que el vencedor de un Juicio de Dios era el inocente y el culpable aquel que resultaba perdedor. Estos duelos no siempre eran mortales, pues a veces era considerado perdedor aquel que resultaba desarmado, siendo en este caso la justicia la que imponía el castigo. El consentimiento por parte de la Iglesia de esta forma de solucionar los contenciosos quizá estuviese influenciado por el hecho de que, en todos los casos, la mitad de los bienes del perdedor pasaban a poder de esta en concepto de costas.
En francia un hecho histórico acabó con este tipo de duelos. En el año 1.385 se batieron en un Juicio de Dios, en presencia del rey Carlos VI, dos nobles caballeros. Jacques Legris fue acusado por la mujer de Jean Carrouge de haber abusado de ella, haciéndose pasar de noche por su marido que regresaba de Tierra Santa. Jacques Legris resultó vencido y ahorcado por su atropello. Años después, en el momento de su muerte, otro hombre confesó ser el culpable del delito por el que Legris fue ahorcado. A continuación de este suceso los Juicios de Dios terminaron en el País, quedando desde entonces los duelos para resolver cuestiones de honor.
Durante el siglo XVII el duelo se puso de moda, y solamente en diez años fue causa de la muerte, en Francia, de más de ocho mil caballeros. El primer ministro, Cardenal Richelieu, publicó en un edicto en 1.626 en el que ambos contendientes eran castigados incluso con la decapitación.
España y el resto de Europa sufrió igualmente el azote de la moda, privando al rey de valientes y leales caballeros que se dejaban matar tontamente por defender, la mayoría de las veces, un supuesto honor.
En América el duelo se llevaba a cabo de una manera muy distinta a Europa. Los adversarios se daban caza mutuamente armados con un arma de fuego en los recovecos y matorrales de un bosque.
Durante los siglos XVI, XVII y mediados del XVIII, los duelos se realizaban casi exclusivamente con arma blanca. Es decir, a espada, y los más avanzados con la espada en una mano y la daga o puñal en la otra. Pero resultaba en estos casos que siempre el vencedor era el más diestro en el manejo del arma, lo que motivó a los clásicos matones, quienes abusando de su superior destreza, iban por el mundo matando gente sin más motivo a veces que el de una apuesta con otro caballero.
La introducción del arma de fuego fue como consecuencia de obtener más igualdad entre los adversarios. Aunque uno no sea un experto en el manejo del arma, está en mayor igualdad de condiciones a la hora de disparar que en el caso de un enfrentamiento a espada, en el que el aprendizaje supone una larga enseñanza y una práctica continua de la esgrima.
En ningún país fue reconocido el duelo como un medio legal de salvar el honor, por lo que los duelistas recurrían a efectuarlo en lugares apartados y casi siempre al amanecer. Durante el siglo XIX la pistola fue la reina de los lances, y no se concebía un caballero que se dignase serlo y que no aportase en su ajuar una pareja de pistolas de desafío.
Fue durante esta época en la que se escribió un código de llevar a cabo un duelo a pistola.
La parte ofendida mandaba sus padrinos al ofensor, quien a su vez nombraba los suyos y estos se ponían de acuerdo con los primeros para fijar los detalles. Las armas elegidas, una vez comprobadas, eran selladas en sus cajas y este sello no se rompía hasta el mismo momento de ser usadas. Llegadas ambas partes al lugar del lance las armas eran sacadas de sus estuches, y las elegidas por los padrinos eran comprobadas y cargadas.
Puestos los adversarios espaldas contra espaldas se les entregaban las armas, y el director del duelo contaba los pasos anteriormente fijados. Al llegar al final de la cuenta los duelistas se volvían, el director contaba hasta tres y entonces apuntaban y disparaban.
Como la mayoría de las veces el duelo era pura comedia, era normal que las armas se cargasen con poca pólvora para que el impacto no fuera mortal; otras veces se disparaba apuntando alto o al aire; el honor se consideraba a salvo y todo terminaba felizmente. No obtante, algunas veces, raramente, los duelos eran a muerte; entonces se cargaban las armas de nuevo hasta que uno de los dos contrincantes resultaba muerto o gravemente herido.
El duelo a pistola puede dividirse en tres tipo:
.- El duelo al primer disparo: Se dispara al aire o con puntería alta y el honor está a salvo.
.- El duelo a primera sangre: Se interrumpe a la más ligera herida.
.- El duelo a muerte: Se siguen cargando las armas y disparando hasta la muerte de uno de los duelistas.
Para darnos una idea del ritual de los duelos contemplemos unas hojas de un manual de la época en el que todo está previsto, incluso cómo debe afrontar la muerte el que resulta alcanzado.
.- Las pistolas han de ser cuidadosamente examinadas por los padrinos y los estuches precintados. Una vez en el campo del honor los estuches se abren y se cargan las armas, que se entregan a los combatientes.
.- Estos se alejarán uno del otro la distancia previamente convenida, y a la voz del padrino se volverán haciendo fuego.
.- La postura correcta consiste en enfrentar el perfil derecho y la mano izquierda volviendo el cuello de la levita sobre la camisa. De este modo se ofrece el menor blanco posible, protegiendo las partes vitales del cuerpo.
.- Al oir la señal ha de levantarse la mano que empuña el arma, que se colocará en línea sobre el blanco, disparando inmediatamente. Apuntar cuidadosamente es una acción ruin e indigna de un caballero.
.- No nos cansaremos de repetir la necesidad de conservar la debida compostura en cualquier momento, incluso si se siente herido.
Las pistolas de duelo:
La pistola de duelo ha de ser un arma de gran calidad, perfecta en todo. Esta elaboración es tal y tan cuidadoso su acabado que hacen de ella un arma extremadamente cara. Si ha esto se le añade que han de llevarse por parejas duplica el precio de compra. El resultado de todo esto es que no todo el mundo está en situación económica para poder adquirir un estuche de desafío, quedando una vez más relegado a la clase alta y pudiente la posibilidad de defender su honor; por otra parte, para que existiese tal honor, era la sociedad la que tenía que reconocer y otorgar a una persona, y en aquella sociedad los pobres no contaban.
Mucho debe la la pistola su desarrollo y perfeccionamiento a los duelos, ya que la búsqueda por parte de los armeros de una calidad y adelantos en el sistema de ignición de la carga del arma hace avanzar la industria más rápidamente.
Los duelos empezaron a caer en desuso a partir de la segunda mitad del siglo XIX; con ello la fabricación y uso de los estuches de desafío decreció, permaneciendo en poder de los descendientes como objeto decorativo del patrimonio familiar.
Las armas de duelo fueron durante un tiempo signo de nobleza y honor de sus propietarios; pieza codiciada de todo coleccionista de armas y hoy resusitadas por los aficionados al tiro con armas antiguas, quienes a veces se tienen que conformar con las de réplicas actuales, dada la cotización de estas armas en el mercado.
No se le conocía más que por este apodo, había sido por mucho tiempo el ladrón más famoso de la época, espanto y azote de los habitantes de las campiñas; pero habiendo caído al fin en manos de la justicia, fue condenado a ser crucificado en la carretera, a fin de que los labriegos pudieran ser testigos de su suplicio. Sin embargo, como hacía un calor sofocante el día en que fue ejecutada la sentencia, la carretera estaba poco frecuentada. Al pie de la cruz en que habían clavado al ladrón, estaban su mujer y sus hijas que lloraban sin consuelo. <<¡Ay! - decían ellas - ¡Cuando tú mueras nos moriremos de hambre!>>. El Halcón Gris era un hombre muy compasivo, un corazón de oro, y el pensamiento de que su familia iba a quedar sumida en la miseria le partía el alma. Justamente vio llegar a un trajinante, montado en una mula cargada de piezas de tela y otras mercancías que iba a vender en los pueblos comarcanos.
- ¡Eh, señor! - le gritó - ; me encuentro aquí, como ves, en una posición bastante desagradable, pero puedes hacerme un gran servicio del que sacarás gran utilidad.
- ¿Cómo? - preguntó el otro.
- ¿Ves ese pozo de ahí abajo?
- Sí que lo veo.
- ¡Muy bien! Pues has de saber que, cuando hice la tontería de dejarme prender por esos malditos civiles, eché diez ducados a ese pozo que está seco. Si quisieras hacerme el favor de sacarlos, te daría la mitad. Mi mujer y mis hijas que ves aquí te guardarán tu mula hasta que acabes.
Seducido con la esperanza del lucro, el trajinante cogió en seguida una cuerda, ató un cabo a la orilla del pozo y se dejó ir al fondo.
- ¡Ahora, alerta! - dijo entonces el Halcón Gris a su mujer - , ¡corta la cuerda, coge la mula y echa a escape con esos niños!
Todo esto se hizo en un abrir y cerrar de ojos; el trajinante bramaba como un toro, pero como la campiña estaba casi desierta, pasó mucho tiempo antes que viniera un pasajero en su socorro, y no teniendo éste bastante fuerzas para sacarlo, tuvo que esperar a que viniera otro que le ayudase.
Arrancado, en fin, a su prisión subterránea, el trajinante tuvo que responder a sus libertadores que le preguntaban qué era lo que había ido a hacer a aquel pozo. Contóles, pues, su desventura, con grandes imprecaciones contra el ladrón que tan indignamente lo había engañado. Pronto fue conocida en toda la ciudad, y hasta llegó a oídos de Motamid, que mandó desclavar al Halcón Gris, de la cruz, y traérselo. Cuando estuvo en su presencia, le dijo:
- Seguramente, tú eres el mayor bribón que hay en el mundo, puesto que ni la perspectiva de la muerte ha bastado para hacerte renunciar a tus truhanerías.
- ¡Ay, señor principe! - le respondió el ladrón - . Si supieras, como yo, lo apetitoso que es robar, tirarías al infierno tu manto real y no harías otra cosa.
- ¡Bribón maldito! - exclamó el príncipe, riéndose a carcajadas - . ¡Pero, vamos, hablemos seriamente! Si yo te perdonara la vida, te devolviera la libertad, te pusiera en estado de ganarte honrosamente la existencia y te señalara un sueldo que bastara para satisfacer tus necesitades, ¿te enmendarías y abandonarías tu maldito oficio?
- Mucho se hace por salvar la vida, señor; hasta se enmienda uno. Confía, quedarás contento de mí.
El Halcón Gris cumplió su palabra. Nombrado brigadier de civiles, inspiró tanto terror a sus antiguos cofrades como había inspirado antes a los pasajeros.
Hoy en día se usa esta palabra para significar cualquier desgracia por pequeña que sea. Si un Club de Fútbol pierde por cuatro a cero frente a su rival, se considera por los cronistas como una hecatombe sin saber el origen de esta palabra, que deriva del griego elaton y bous, que significan respectivamente cien y bueyes y que alude al sacrifício que de esta cantidad de animales se hacía, sea para aplacar la ira de los dioses, sea para agradecerles un gran beneficio.
A Júpiter se le ofrecían toros y carneros; a la diosa Atenea, vacas que no hubiesen sufrido el yugo; a Poseidón, toros y caballos negros, pero a todos sin excepción se les ofrecía una hecatombe en los grandes momentos. Así, por ejemplo, Pitágoras ofreció a los dioses una hecatombe, o sea, el sacrificio de cien bueyes cuando descubrió su célebre teorema.
La hecatombe se celebraba con gran solemnedad en presencia de todo el pueblo reunido. Las partes nobles del animal, como el corazón, el hígado, o en el caso del toro los testículos, se quemaban en honor de la divinidad y el resto de la carne se repartía entre los asistentes a la ceremonia.
¡ A ver quié sería el forofo de un equipo de fútbol o de baloncesto que hoy sacrificaría cien bueyes para celebrar el triunfo de su equipo en la Liga !
Pocas palabras se usan y se han usado tan equivocadamente como ésta. Cuando nuestras folklóricas, llamemoslas así, se atribuyen este nombre se debe considerar que son tan folklóricas como yo marciano. El folklore es una cosa muy seria y cientifica, pues consiste nada menos que en estudiar la intimidad de ramas de la sabiduría popular, sus tradiciones, sus costumbres, su lenguaje a través de los tiempos, los lugares y las formas de un determinado pueblo o país, cosa que sólo hacen los especialistas eruditos.
El 22 de Agosto de 1846 Ambrosio Merton escribía en una comunicación científica dirigida a un colega las siguientes líneas:
"Sus páginas han dado evidencia tantas veces del interés que tiene usted por lo que en Inglaterra llamamos antigüedades populares o literatura popular (a pesar de que es más una tradición que una literatura y que podría ser cabalmente descrita por un buen vocablo compuesto sajón, flok-lore, saber popular), que yo no desespero de conseguir su ayuda a fin de llevar al troje las contadas espigas que aún quedan diseminadas en el campo del que nuestros mayores hubieran podido tener una buena cosecha."
Ambrosio Merton era el seudónimo del historiador e investigador inglés William John Toms, nacido en 1803 y que, desde joven, se había dedicado a la arqueología y al estudio de las tradiciones de su país. Murió en 1885 habiendo comprobado el éxito que la palabra que habia inventado tenía en todos los países.
Tal éxito fue refrendado en los congresos que se celebraron en 1891 en Londres y en Paris en 1899 y al año siguiente, 1900.
El éxito de la palabra <<folklore>> apagó por completo los intentos de denominar tal estudio con vocablos al parecer más eruditos como son los de Demótica, Demosofía, Demopedía, Demología, etc.; propuestos todos por investigadores y eruditos de diversos países.
De todos modos, ya no hay remedio para evitar que artistas eminentes unas, y de poca o ninguna importancia otras, se adjudiquen el nombre de folklóricas. ¡Si por lo menos supieran lo que este nombre significa!.....
(arriba)
Esta palabra, tan usada en política y tan desgastada y prostituida por aquellos que de la política viven, viene a significar simplemente compañero de cama, lo cual no sentaría muy bien a muchos que emplean esta palabra con demagógica profusión.
El origen debe buscarse en la palabra <<cámara>>, lugar en donde se sitúa la cama, en el que se duerme solo o en compañía, lo que sucedía en este último caso en tiempos antiguos en los que compartir la habitación en la que se iba a dormir era cosa frecuente. De todos modos fue en el ejército donde esta palabra adquirió el significado que tiene hoy en día.
El soldado que compartía la cámara con otros muchos era llamado el camarada de ellos y lo que hoy en el vocabulario militar se conoce con el nombre de compañía, batería u otro similar, según las armas en que se sirve, era entonces llamado la compañía de cámara.
Fue durante la Revolución francesa de 1790 cuando la palabra <<camarada>> se popularizó tomando el significado que tiene hoy en día.
Digamos que camarero y camarilla tienen el mismo origen, pues el primero es el que cuidaba de hacer las camas, asearlas, ventilarlas y tenerlas a punto para el señor o la señora a quienes servían.
La palabra <<camarilla>> tuvo su origen en las reuniones que en su cámara particular tenía Fernando VII con sus consejeros y amigos, y como la mayor parte de ellos eran gente deleznable y de poco fiar la palabra <<camarilla>> se usa generalmente en tono peyorativo.
Durante la primera mitad de la Edad Moderna las grandes naciones, como Francia por ejemplo, tenían que contratar cantidades ingentes de soldados para completar sus ejércitos y aumentar su potencia. Se recurrió para ello a la contratación de soldados dispuestos a guerrear por un sueldo o soldada. como es natural, los jóvenes que se presentaban a ello provenían de las regiones más pobres de Europa, entre las que, aunque parezca mentira, figuraban las hoy opulentas Alemania y Suiza. La guardia suiza del Vaticano, subsistente hoy, tiene este origen.
Otra de las regiones pobres que proporcionaron contingentes humanos, en concreto a Francia, fueron los que procedían de Croacia. Durante el reinado de Luis XIII y su sucesor Luis XIV, los soldados croatas formaron varios regimientos en Francia. Llamó la atención su peculiar indumentaria, fundamentalmente una especie de pequeña bufanda que llevaban en el cuello que se llamó inicialmente croata y que luego, al formarse un regimiento singular, llevaba el nombre un tanto modificado de Royal Cravate con el que fue conocido el atuendo especial de su bufanda.
Los elegantes de la época copiaron la prenda adaptándola a su vestimenta habitual, pero fue a finales del siglo XVIII, y primordialmente a inicios del siglo siguiente, cuando la corbata adquirió gran preponderancia. Lo que hoy es una tirita de varios colores era entonces un lienzo que daba varias veces la vuelta al cuello. Recuédese que en aquella época los cuellos de la camisa eran muy altos, llegando en algunos casos a cubrir las orejas, por lo que anudar una corbata era más difícil que hoy en dia. Existían diversas clases de nudos, tantos que Balzac pudo escribir un libro titulado El arte de anudar la corbata.
Georges Brummel, el árbitro inglés de la elegancia, hacía de la operación de anudarse la corbata todo un espectáculo. A ella, a veces, asistían sus amigos, incluyendo entre ellos al príncipe de Gales. Un criado llevaba colgadas del brazo diez o doce grandes corbatas que Brummel iba ensayando una tras otra hasta que conseguía el nudo perfecto por él deseado. cuando terminaba, el suelo estaba cubierto de corbatas desechadas.
Hoy el problema de las corbatas reside no en el nudo, sino en su colorido.
Se dice que cierto soldado de Caballeria de guarnición en Valencia, alardeaba de una extraordinaria devoción a la Virgen de los Remedios, objeto de veneración en uno de los templos más concurridos de la ciudad del Turia; el soldado conquistó de esta forma las simpatias del párroco, de quien consiguió la venia para orar a la Virgen dentro de su propio camarín...; mas al día siguiente, la diadema de oro que lucia el Niño Jesús que portaba la Virgen, habia desaparecido. El escandalo fue tremendo. el soldado fue detenido y juzgado en Consejo de Guerra.
En sus declaraciones alegó no haber robado la diadema. Ahora bien, debido a mi gran devoción por la Virgen, noté <<que mientras rezaba en el camarín, la Virgen cogía la diadema del Niño y me la daba diciendome: Toma este regalo, véndelo; con lo que te den de el, te redimes del servicio y con lo que te quede, pones un estanco en tu pueblo>>.
Como era de esperar, el Consejo de Guerra votó que el soldado era culpable; sin embargo, un capitán muy piadoso y temeroso del señor, entendió que nada debia resolverse sin consultar antes con las autoridades aclesiásticas, las que esperaban un escarmiento <<duro rápido y enérgico>>.
Por otra parte, afirmar que la Virgen era incapaz de hacer milagros cuando el camarín estaba repleto de exvotos, cuando las ofrendas llovían y su fama de milagrosa era enorme, dudar siquiera de la posibilidad del milagro era como desacreditar la fe, era por otra parte parte, desmitificar una tradición de siglos.
La Iglesia en su sabiduría, por medio del arzobispo, el cabildo y demás clérigos, pidió la libre absolución del soldado; el Consejo de Guerra tuvo que acceder; el capitán general de Valencia, hombre conocedor de todas las truhanerías de las gentes de armas, tuvo que aceptar el fallo absolutorio, pero para que no volvieran a repetirse episodios de aquella indole, pblicó la siguiente:
Orden de la Plaza.
Articulo 1º.- El Consejo de Guerra reunido para fallar en la causa por robo sacrilego, instruida contra el soldado Pedro Gómez, ha absuelto libremente y con todos los pronunciamientos al acusado.
Articulo 2º.-
En lo sucesivo todo soldado que tomase regalos de algún Santo, será pasado por las armas.
El capitán general: Zapatero
LOS TRES MÁS GRANDES MAJADEROS DEL MUNDO HEMOS SIDO JESUCRISTO, DON QUIJOTE Y YO
Estas amargas palabras las pronunció Simón Bolivar, el Libertador, cuando arruinado, olvidado por unos y atacado por otros, tuvo que refugiarse en una finca, precisamente de un español -el marqués de Mier- llamada de San Pedro Alejandrino, cerca del pueblo de Santa María, en la costa atlántica de Colombia.
Tan amargado estaba que decía: <<Primero, la América es ingobernable para nosotros; segundo, el que sirve una revolución ara en el mar; tercero, la única cosa que se puede hacer en América es emigrar; cuarto, este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos colores y razas; quinto, la ferocidad: los europeos no se dignarán conquistarnos; sexto, si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último periodo de la América.>>
Bolivar, que había dejado escrito que <<la ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer>>, vio cómo su patria, Venezuela, le rechazaba. Tuvo que desterrarse a Bogotá, pero Venezuela se negó a continuar sus relaciones con Colombia, exigiendo que Bolivar se ausentase de América. Se le incautaron todos sus bienes y La gaceta de Venezuela publicó estas atroces palabras: <<Siendo el general Bolivar un traidor a la patría, un ambicioso que ha tratado de destruir la libertad, el Congreso debía declararle proscrito de Venezuela.>>
¡Proscrito de Venezuela él, que todo lo habia dado por su patría, que había luchado por la independencia de su soñada Gran Colombia, el hombre que, nacido en Caracas, había proclamado: <<La suerte de Venezuela no me puede ser indiferente ni aun después de muerto>> y <<Venezuela es el ídolo de mi corazón y Caracas es mi patria. Júzguese cuál será mi interés por su prosperidad y engrandecimiento>>!
A la abyecta proposición de La Gaceta de Venezuela el libertados contesta tristemente: <<Me dicen que mis propiedades no son legítimas y que no hay ley para un hombre como yo. Esto quiere decir que soy un canalla. Se me despoja de la herencia de mis abuelos y se me deshonra. Diga usted si tengo motivos para salir de esta infame vida politica. Ya esto es demasiado.>>
Hoy el nombre de Bolivar es reverenciado por todos y en primer lugar por los venezolanos. Los españoles, descendientes de aquellos que lucharon contra él con las armas en la mano, hemos de reconocer la gran talla de aquel hombre que supo, con las armas también en su mano, con su extraordinaria estrategia militar y con su patriotismo sin tacha, soñar con una Gran Colombia que, desgraciadamente, se fraccionó en forma irreparable. Lo que hubiera podido ser una federación que hubiese podido llevar con orgullo el nombre que hoy ostenta otra nación: el de Estados Unidos de América.
El día 10 de diciembre de 1830 Simón Bolivar escribía su última proclama a los pueblos de su soñada Gran Colombia. Vale la pena recordarla. Dice así:
<<Colombianos:
<<Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tirania. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.
<<Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo el actual gobierno para libertarse de la anarquia; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo, y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.
<<¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.
<<Hacienda de San Pedro, en Santa María.>>
Siete días después moría.
La palabra árabe al-kimiyya significa piedra filosofal, y en la busca de tal piedra, generaciones y generaciones de investigadores dedicaron suvida a encontrarla.
El gran quimico francés Marcellín Berthelot afirma que la alquimia se basa en un cúmulo de experiencias heredadas de la antigüedad que se refieren al trabajo con los metales y sus aleaciones, así como a la producción de piedras preciosas artificiales. Durante toda la Edad Media los trabajos experimentales en este sentido, especialmente en la búsqueda de la transmutación de los metales en oro, siguieron adelante hasta que de ellos surgió la moderna química.
Los antiguos alquimistas afirmaban que el descubrimiento de su ciencia se debía a Adán, a Abraham o a Salomón, aunque la mayoría afirmaba que su origen debía buscarse en Hermes Trimegisto, identificado con el dios egipcio Ptah. En realidad, las primeras obras alquimistas son griegas y, las más antiguas se remontan al primer siglo de nuestra era, aunque fuesen atribuidas a personajes más remotos en la antigüedad como Moisés o su Hermana María o más modernamente a Cleopatra. Por cierto que el nombre del tan conocido procedimiento del baño maría deriva de su atribución a la hermana de Moisés.
Los alquimistas creían que los metales tenían vida propia y que su mezcla en presencia de sustancias adecuadas podía dar lugar a un nuevo metal tan vivo como sus genitores; por ello al recipiente en que se efectuaban tales mezclas se denominaba huevo de los filósofos.
Las obras alquimistas griegas fueron traducidas al árabe y fueron los musulmanes, junto con los judíos, los que se dedicaron con más ahínco a los trabajos alquimistas.
Los alaquimistas usaban un lenguaje críptico, del que son buena muestra los párrafos siguientes:
>> Es cierto sin duda y en verdad que lo de abajo es igual a lo de arriba y que lo de arriba es igual a lo de abajo, para la cabal realización del milagro de la unidad.
>> Y del mismo modo que todas las cosas han salido de las palabras de Uno, así también todas las cosas gracias al proceso, nacerán de la unidad.
>> Su padre es el Sol, su madre la Luna.
>> El Viento la ha llevado en su vientre; nodriza suya es la Tierra.
>> Ella es la madre de todas las obras maravillosas del universo.
>> Su poder es absoluto.
>> Desciende sobre la tierra; la tierra será separada del fuego, lo fino de lo tosco.
>> Con agudo sentido se alza mansamente desde la tierra hasta el fuego.
>> Luego desciende de nuevo sobre la tierra y reúne en sí la fuerza de lo superior y de lo inferior.
>> Así poseerás tú la famosa luz del mundo, y toda oscuridad huirá de ti. Ésta es la más fuerte de todas las fuerzas poderosas, pues ella domeña todo lo fino y escruta todo lo tosco, Así fue creado el mundo.>>
La Edad Media y buena parte de la Edad Moderna vieron florecer gran cantidad de alquimistas, muchos de ellos al servicio de reyes o grandes señores, aunque con el tiempo fue aumentando el escepticismo sobre sus posibilidades centradas casi siempre en la búsqueda del dorado metal.
No obstante, los alquimistas descubrieron muchas cosas, como el amoníaco, el ácido sulfúrico, el ácido nítrico, el agua regia, que disuelve el oro, el nitrato de plata, el sublimado corrosivo, etc.
En el siglo XIII florece Arnaldo de Vilanova, del que se dice que habia descubierto el alcohol puro, usado en medicina, pues era médico y astrólogo; en cambio, son falsas las atribuciones a Ramón Llull de obras de alquimia muy posteriores a su época. Tampoco son auténticas las atribuciones a Rogelio Bacón. La gran figura alquimista de la Edad Moderna fue sin duda Paracelso, nacido en 1493 en Einsiedeln y muerto en Salzburgo en 1541. Hombre orgulloso y muy poseido de si mismo, hasta el punto de compararse a Cristo, desarrolla en sus obras una teoria según la cual lo importante es saber administrar los remedios a las enfermedades en el momento justo, buscándolos pasó toda su vida en su laboratorio, las quintaesencias que debían curar todas las enfermedades y, a pesar de su lenguaje cáustico y feroz contra sus adversarios y la ciencia hasta entonces conocida, no cabe duda que su obra marcó un adelanto considerable en la medicina y la quimica de su tiempo.
No toda la alquimia se dedicaba a la búsqueda del oro o la medicina, sino que amplió su campo de acción a la industria y así se descubría el sulfato de sodio por Glauber, y Palissy aplicaba sus conocimientos a la cerámica, se aplicó también al tratamiento de los minerales después de su extracción, y los ácidos minerales más comunes como el sulfúrico, el clorhídrico y el nítrico se vendían libremente en los comercios.
Parecía que la alquimia había muerto al parecer la química, pero aún hoy se publican obras sobre alquimia, no desde un punto de vista histórico, como sería lógico pensar, sino como manuales que enseñan, según dicen, a convertirse en alquimista o a encontrar la síntesis del oro. En algunos países como Francia, por ejemplo, existen sociedades alquimistas con profusión de socios.
Los recientes descubrimientos sobre la descomposición del átomo nos inducen a pensar que tal vez se esté gestando una nueva alquimia.
Ya se ha dicho que muchos grandes señores sentían un gran escepticismo sobre la posibilidad de que los alquimistas hallasen el método de fabricar oro. Una buena historia sobre ello sucedió en 1521, cuando Aurelio Augurelli de Rímini, alquimista y poeta, dedicó al Papa León X su obra latina sobre la Chrysopoeia, nombre que los antiguos alquimistas daban al arte de fabricar oro. Se ilusionó creyendo que el pontifice, que tenía fama de generoso, le otorgaría una buena recompensa, pero el Papa no hizo más que entregarle un gran saco vacío, diciendo que quien sabia fabricar el oro no necesitaba más que un saco para llenarlo.
¿Sabía usted, que la palabra <canapé> deriva del mosquito? Veamos cómo.
Mosquito en griego se llama conops y los griegos como nosotros sufrían el martirio que representa un mosquito en una habitación. No sólo molesta su picadura, sino el insufrible zumbido que produce durante su vuelo. Por ello al protegerse con un mosquitero le llamaron konopeion y con esta palabra se empieza a vislumbrar el futuro canapé.
Los romanos transformaron el konopeion en conopeum y luego canapeu y extendieron su significado a las cortinas que rodeaban el lecho. Digamos que dichas cortinas, que cayendo de un baldaquín aíslan una cama, sirvieron en tiempos en los que no habia calefacción para conservar el calor animal producido por el o los durmientes.
En el siglo XII en Francia se le llamó conopé y canapé en el siglo XVII. Su significado pasa de las cortinas que rodean el lecho al lecho mismo y, poco a poco, va derivando hasta significar un asiento confortable en el que varias personas pueden sentarse y, en caso contrario, puede servir incluso de cama.
Y he aquí como del mosquito hemos pasado al canapé.
En latín al aceite se le llama oleum y a la aceituna oliva, de donde derivan los vocablos cultos o técnicos y el corriente oliva, pero del hebreo la palabra zait pasó al árabe como zaitum, que se transformó en az zait, que significa jugo de la oliva, de donde el castellano aceite.
¿ Significa esto que el aceite nos viene de los árabes? No, sólo la palabra, pues el cultivo del olivo data en el Mediterráneo desde muchos siglos antes.
Parece ser que en el siglo XX a.C. apareció por primera vez el olivo en su forma actual, por lo menos en Europa, pues en Babilonia y Egipto era conocido con anterioridad. Según dicen los investigadores, el olivo silvestre o acebuche crecía en forma salvaje en todas las tierras de la cuenca Mediterránea. En las tumbas de algunos faraones, y concretamente en la de Tutankhamon, se han encontrado restos de hojas de olivo y aceitunas. Desde Egipto hacia Occidente los navegantes fenicios propagaron el olivo y en Grecia alcanzó su apoteosis al ser considerado como don de los dioses.
La diosa Atenea llevaba una rama de olivo en sus manos como símbolo de paz, abundancia y sabiduría, y el olivo era considerado como una planta sagrada hasta el punto de que su madera se quemaba en los altares de los dioses, prohibiéndose su uso profano.
Los mismos fenicios, que llevaron el olivo a Grecia, es probable que también lo trajesen a España y por supuesto los griegos y los romanos protegieron su cultivo.
Virgilio en sus Geórgicas dice: <<Contrariamente a la vid, el olivo no exige cultivo, y nada espera de la podadera recurva ni de la azadas tenaces, una vez que se adhiere soporta sin desfallecer los soplos del cielo. Por sí misma la tierra, abierta con el arado, ofrece ya suficiente humedad a las diversas plantas y da buenos frutos cuando se utiliza debidamente la reja. Cultiva, pues, ¡oh labrador!, el olivo, que es grato a la paz.>>
Todo esto es muy bonito y muy poético, pero teniendo en cuenta que un olivo tarda veinte años antes de dar fruto después de plantarlo se comprende que muchos campesinos prefiriesen otro cultivo.
En la antiguedad el aceite se empleaba no sólo como comestible sino como medicina interna y externa. Un sabio griego, que llegó casi a centenario, decía que debía su longevidad a usar miel como alimento y aceite como linimento. Los atletas se untaban el cuerpo con aceite para favorecer así su musculatura y las damas se untaban con aceite la cara para conservar la tersura de su tez. Se usaba también como combustible, siendo de aceite la mayoría de las lámparas por no decir todas, ya que se empleaban teas y hachones de cera cuando se requería tener mayor iluminación.
Los pueblos mediterráneos han usado profundamente el aceite en sus usos culinarios, mientras que en el resto de Europa era más usado el graso de los animales, en especial el del cerdo. Ello producía curiosos problemas religiosos, pues mientras unas frituras de aceite no rompían la abtinencia de cuaresma, por ejemplo, si lo hacían las frituras hechas con grasa de cerdo.
Como combustible, el aceite se encuentra usado en toda Europa, así como empleado en la higiene y en la cosmética como base de perfume. <<Homero en numerosos pasajes de la Odisea hace referencía a los aceites balsámicos para ungir el cuerpo, como aquel momento en el que Nausica, estando con sus sirvientes a la orilla del mar, encuentra a Ulises y éste les dice: "Deteneos ahí, lejos, mientras me quito de los hombros la salmuera y me unjo con aceite, pues ya hace tiempo que no hay grasa sobre mi cuerpo.">>
Griegos y romanos, después de bañarse, se untaban el cuerpo con aceite que usaban como tonificante, y los atletas se limpiaban el cuerpo después de los ajercicios que realizaban rascándose con un instrumento especíal llamado estrigilo, con el que desprendían la arena o la suciedad que se había pegado a su cuerpo.
Como combustible, durante centurías ha sido usado en toda Europa y aún hoy en ciertas aldeas perdidas en donde no ha llegado la electricidad se usan candiles semejantes a las lámparas que usaban los hombres durante la antigüedad griega y romana. Aún hoy se fabrican candiles que son vendidos por los anticuarios poco escrupulosos como procedentes de otros siglos y que sirven como adorno decorativo.
En América el olivo fue llevado por los españoles ya desde los primeros tiempos. Se dictaminó: <<Que de aquí en adelante todos los maestros que fueren a nuestras Indias lleve cada uno de ellos en su navío la cantidad que les pareciere de plantas de viñas e olivos, de manera que ninguno partiese sin llevar alguna cantidad.>>
El olivo fue implantado primero en las Antillas, de donde pasó a México y más tarde a Perú y de allí al resto de la America del Sur.
Cuando se anuncian coches, autocares o camiones indicando que son con motor diesel, pocos son los que saben que Diesel es un nombre propio.
El 18 de Marzo de 1858 nacía en París Rudolph Diesel. Sus padres eran alemanes y, luego de una breve estancia en Inglaterra, se trasladaron a Augsburgo, en cuya escuela industrial el pequeño Rudolph, de doce años, se matriculó. Sus estudios fueron brillantes y, sintiendo la vocación de ingeniero, se matriculó en la Universidad Técnica de Munich, de la que sali´p con brillantes notas en 1880.
Se interesó primero por el funcionamiento de las máquinas de vapor y descubrió que, reemplazando el vapor de agua por el gas amoniaco sobrecalentado y cuadruplicando la presión, se disminuían pérdidas de calor. Ello es el comienzo que podríamos llamar prehistórico de motor que lleva su nombre.
En 1893 publicó un libro titulado Teoría y construcción de un motor térmico racional, en el que explica su teoría que llevaría al descubrimiento formal del método que aún se emplea hoy en dia.
Pronto diversas personalidades industriales alemanas se interesaron por las ideas de Diesel, uniéndose algunas de ellas para fundar una entidad que las explotase prácticamente.
En 1893 fue realizado el primer motor diesel por la M.A.N. (Maschine Augsburg Nuremberg), y en vista de los resultados obtenidos se decidió, cuatro años después, fabricar otro motor modificado y mejorado.
El éxito de estos motores no aprovechó a Rudolph Diesel otra cosa más que la celebridad de su nombre, pero en realidad se vio desposeído del control de los negocios basados en su invento, aunque responsable de los problemas que pudieran surgir.
Decepcionado, Diesel vendió las acciones que poseía de las industrias que llevaban su nombre y fundó otra para explotar la construcción de un motor de automóvil y una locomotora. Pero los negocios no eran su fuerte y fracasó estrepitosamente.
Célebre en el mundo entero, pero arruinado, el 20 de Septiembre de 1913 se suicidó, lanzándose al mar desde el barco que hacía la travesía entre Amberes e Inglaterra.
Charles Lynch, hijo de un emigrado irlandés instalado en Virginía, en estados Unidos, había nacido en 1736 y fue un respetable y próspero plantador. En 1766, cuando cumplía exactamente treinta años, fue elegido juez de paz del condado de Bedford.
Partidario de la independencia de Estados Unidos, movilizó todos los medios económicos y humanos de que disponia para luchar contra Inglaterra, pero no fue esto lo que le dio la fama, triste fama por cierto. El caso es que en el momento de la independencia de Estados Unidos, encontrándose con escasas leyes escritas y en medio de turbulentos sucesos y multitud de delitos que iban a quedar sin castigo, se dedicó a instaurar un tribunal que juzgaba sumariamente y sin sujetarse a ningún procedimiento a aquellos delicuentes o presuntos delicuentes que caían en sus manos, siendo mayoría los condenados a muerte. Así, por ejemplo, en 1780 condenó a muerte a dos individuos sospechosos de ser partidiarios de los ingleses y que fueron ahorcados de inmediato.
La ley de Lynch, como se la llamó, se extendió por todo el país y el verbo linchar se hizo tristemente célebre, siendo empleado el procedimiento muchas veces por asociaciones racistas como el Ku Klus Klan, que persiguió salvajemente a los negros en los estados del sur.
El doctor Juan Manuel Paz Novoa era uno de los mejores jurisconsultos gallegos de principios de este siglo. Un día cayó por casualidad en sus manos la defensa de una pobre mujer acusada del hurto de dos ferrados de centeno en una fería. Cuando en el Palacio de Justicia se supo que el gran abogado iba a defender una causa tan pequeña la curiosidad hizo que se amontonase la gente, especialmente abogados, para oir a Paz Novoa. La causa no tenía ningún interés: la acusada confesaba su delito, tres testigos aseveraban el hecho. Se sabía que la pobre vieja habia robado para dar de comer a sus nietos. <<El informe del fiscal apenas duró tres minutos; probado el delito invocó el articulo pertinente del Codigo penal, y pidió la pena que le correspondía.
>>Concedida la palabra a Paz Novoa, éste, como acostumbraba al empezar sus más extensos y luminosos informes, descubrióse colocó el birrete sobre la mesa y corrigió los pliegues de la toga.
>>El presidente advirtió:
>>-Sin que mis palabras tiendan a coartar la libertad de la defensa, me permito insinuar al letrado defensor que, en atención a la pequeña importancia de la causa y al hecho de tener que celebrar hoy en esta sala un juicio por delitos electorales, acomode su informe a sus justas proporciones.
>>- Lamento mucho - contestó el doctor Paz Novoa - no serme posible de acceder a los deseos expresados por el señor presidente del Tribunal. discrepamos fundamentalmente en la apreciación de los hechos. el señor presidente le concede escasa importancia a esta causa y yo la estimo importantísima y trascendental, porque en la persona de esta infeliz mujer voy a defender a miles y miles de seres esclavizados por una sociedad egoísta y cruel que marcha ciegamente hacía la ruina de los más grandes ideales humanos.
>>El informe forense duró más de dos horas, y a todos supo a poco. Una cálida salva de aplausos lo coronó. La viejecilla sollozaba en el banquillo. el doctor Paz Novoa, terminada la audiencia, se irguió de su asiento y se dirigió al sitio donde se encontraba su defendida. Sin decirle una palabra estrechó entre las suyas las manos trémulas de aquella mujer y las besó píadosamente. Fue absuelta.>>
Pan era el dios de los pastores y de los rebaños, mitad hombre y mitad animal, barbudo, astuto, lleno de arrugas, barba saliente y cuernos en la frente. Esto en lo que se refiere al rostro, pues el cuerpo es velludo, tiene patas de macho cabrío, pies con pezuñas hendidas, posee una gran agilidad, es rápido en sus desplazamientos, salta de roca en roca y se oculta entre los arbustos para espíar a las ninfas mientras se bañan. Es lo que hoy llamariamos un voyeur.
No era un tipo recomendable, siempre en busca de su satisfacción sexual, importándole poco que sus compañeros en el abrazo fuesen bellas muchachas o delicados jovencitos, y por si fuera poco era un masturbador incansable.
No es de extrañar por todo ello que su presencia causase terror, un terror pánico.
Según unas versiones, Pan era hijo de Hermes y de una hija de Driope y, al nacer, su aspecto era tan monstruoso que su madre se asustó, por lo que Hermes envolvió al niño en una piel de liebre y lo llevó al Olímpo, instalándolo cerca de Zeus, que era su abuelo, pues Hermes era hijo de Zeus y Maya. Todos los dioses del Olímpo rieron alegremente cuando vieron al pequeño Pan, nombre que se le dió por alegrar los ánimos de todos, ya que Pan significa todo en griego. Recuérdese las palabras <<panamericano>>, <<panacea>>, <<pancromático>>, etcétera.
Formó parte del cortejo de Dionisio o Baco junto con los sátiros.
Muchas veces se confunde a Pan con el dios Fauno o el dios de los bosques Silvano, y es célebre la leyenda que narra Plutarco de que un día se oyeron en el mar unos misteriosos gritos que proclamaban la muerte del gran Pan. Como esto sucedió en tiempos de Tiberio, coincidiendo con el nacimiento de Cristo, los comentaristas cristianos interpretaron estas voces como un anuncio de la muerte del paganismo.
Pasifae, esposa de Minos, rey de Creta, se había enamorado de un toro y de estos amores nación un monstruo, mitad toro y mitad hombre, llamado Minotauro. Pero, ¿como sucedió todo esto?.
Minos reclamó a los dioses el trono de Creta que le pertenecía, reclamando un signo que diese fe de sus fundados deseos. Poseidón, dios del mar, hizo salir de entre las olas a un toro que Minos prometió que lo sacrificaría en su honor, pero luego no quiso cumplir su promesa. Poseidón, furioso, inspiró a Pasifae un amor irresistible por el animal y pidió consejo a Dédalo para que buscase el sistema de satisfacer sus monstruosos deseos. Dédalo fabricó una ternera tan semejante a un verdadero animal que el toro se acercó para cubrirla, pero dentro de la ternera estaba Pasifae, que así pudo cumplir con la cópula de sus monstruosos amores.
Al nacimiento del Minotauro, Minos, irritado como no podia ser de otra manera, mandó a Dédalo que construyese un palacio de complicados corredores llamado Laberinto, palabra que significa <<palacio de la doble hacha>>, en griego labris, y en el cual encerró al Minotauro y en su compañía a Dédalo y al hijo de éste, Icaro. El ingenioso Dédalo construyó unas alas artificiales que pegó con cera a sus espaldas y, volando padre e hijo, pudiron escapar del laberinto. Dédalo pudo llegar sano y salvo a Cumas, pero Icaro se acercó demasiado al sol, cuyos rayos derritieron la cera precipitandose en el mar.
El monstruo Minotauro devoraba cada año siete machachos y siete muchachas, tributo que debían pagar los atenienses cuando fueron vencidos por el rey Minos. Un ateniense, llamado Teseo, se ofreció para ir a Creta y matar al Minotauro. Teseo era hijo de Egeo y de su esposa Etra, y su padre le pidió que si volvía a Atenas, vencedor del Minutauro, izase en su barco una bandera blanca. En Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de Teseo y para que pudiese salir con vida del laberinto, pues no dudaba que saldría vencedor del Minutauro, le entregó un ovillo, uno de cuyos extremos ató en la puerta de entrada, gracias a ello una vez muerto el Minutauro Teseo no tuvo más ques seguir el hilo que había desovillado y ganar así la puerta por donde había entrado sin perderse de los casi imposibles vericuetos por los que había andado.
Minos quiso castigar a Ariadna, pero ésta se escapó con Teseo, quien la abandonó en la isla de Naxos, mientras estaba durmiendo en la orilla. Digamos que la pobre joven se consoló pronto del abandono casándose con el dios Dionisio.
Dédalo, por su parte, se refugió en Sicilia, en la ciudad que entonces se llamaba Camico y que ahora es la actual Agrigento. Minos salió en su busca, pero el rey de Camico, llamado Cócalo, lo ocultó. Minos, para encontrarle, se valió de una astucia y mostraba una concha de caracol y un hilo prometiendo una recompensa al que lograra pasar el hilo por todas las espirales de la concha. Instrigado, Cócalo consultó con Dédalo el problema para ver si éste conseguía resolverlo, y éste indicó al rey que el sistema era atar el hilo a una hormiga y meter el animalillo en la concha que él sólo se encargaría de resolver el problema. Minos comprendió que sólo Dédalo podría haber encontrado esta solución y exigió a Cócalo la entrega de Dédalo, pero éste, no queriendo conculcar las leyes de la hospitalidad, encargó a sus hijas que, cuando Minos estuviese en la bañera, vertiesen sobre él agua hirviendo hasta matarlo. Dédalo, en agradecimiento, se puso al servicio de Cócalo y construyó para él numerosos palacios.
Cuando Teseo, regresaba a Atenas, olvidó izar la bandera blanca como había prometido a su padre y éste, desesperado, se arrojó al mar ahogandose.
Según la tradición, el laberinto contaba con miles de habitaciones cuadradas comunicadas entre sí por infinidad de corredores. Escaleras, enormes, algunas de cien peldaños, comunicaban patios y habitaciones de tal modo que era imposible salir del recinto perdiéndose quien lo intentaba, extraviado sin poder volver a ver la luz exterior. Se comprende fácilmente que a lo enmarañado e intrincado, a una cosa enredada o confusa, a un embrollo o desorden se lo llame laberinto.
Augurio significa presagio, pronóstico, predicción y deriva, según parece, de dos palabras latinas: avis, que significa ave, y gerere, llevar, conducir.
Aunque los principales augurios y los más corrientes derivaban de la forma en que comían las aves, especialmente los pollos, que se usaban para ello los augurios, podían tener su origen en la interpretación del fulgor del rayo y del sonido del trueno. Se llamaba entonces augurio ex caelo. Si se basaba en el vuelo de los pájaros, se denominaba ex avibus; si de los cuadrúpedos, ex quadripedibus, aunque el más corriente correspondía al primero de los citados.
Para ello el augur revestido de una toga corta, llamada trabea, provisto de un bastón, uno de cuyos extremos había de ser naturalmente curvo, trazaba en el suelo dos líneas, entre las cuales se colocaba con la cabeza cubierta. Un servidor le traia una comida especial preparada para el caso, y el augur observaba los movimientos de los animales. Si los pollos demostraban tener hambre y pisoteaban con avidez los granos depositados en el suelo se consideraba el hecho como un buen augurio, pero si las aves rechazaban la comida, haciendo caso omiso de ella y se ponian a cantar en este caso, el augurio era desfavorable.
En el año 249 a.C., el cónsul Claudio Pulcro dirigía la flota militar romana contra los cartagineses durante la primera guerra púnica. Convocó a los auguresque tenía a bordo y, viendo que los pollos sagrados no comían, los echó al mar diciendo:
- Ya que no quieren comer que beban.
El hecho escandalizó y desmoralizó a los soldados, y, como al final Claudio Pulcro perdió la batalla, la creencia en los augurios se hizo más fuerte todavía.
El vuelo de las aves era observado también por los augures que predecían el inmediato porvenir de acuerdo con el rumbo que tomaban determinados pájaros. Esta creencia perduró durante mucho tiempo. Recuerdese el pasaje del Poema de Mio Cid en el que se alude a una corneja siniestra.
De todos modos, no todos los romanos, especialmente los de las clases ilustradas, creían en los augurios. Catón, que por cierto ajerció de augur durante una temporada, decía que <<era imposible que dos augures se encontraran sin reírse>>.
Se dice que en un barco no hay más cuerda que la del reloj, pues en la marina no se habla de cuerdas, sino de cables y maromas. Tampoco hay delante y atrás, sino proa y popa; ni derecha ni izquierda, sino babor y estribor.
Estas dos palabras vienen del antiguo neerlandés, cuyos barcos en la Edad Media se dirigían gracias a unos grandes remos que hacían las veces de timón y que estaban situados en el lado derecho; así la derecha era el lado del timón, y como en el antiguo neerlandés stier quiere decir timón, boord significa el borde de un navío, así stierboord pasó a pronunciarse estribor. ¿Y babor? Cuando había mar fuerte, el timonel tendía a ponerse con la espalda mirando hacía la izquierda, y como también en neerlandés bak significa espalda y boord el borde, la palabra bakboord se transformó en babor.
No nos olvidemos que los antiguos holandeses han sido siempre hombres de mar, contra el que han luchado primero a bordo de sus buques y luego arrebatándole terreno en forma que todavía hoy nos admiramos.
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