Dieta para un corazón sano

 

Por: Dra. Josefa M. Panisello Royo

 

 

La alimentación es fundamental en el tratamiento de las hiperlipemias. La dieta "cardioprotectora" representa un instrumento esencial para controlar las concentraciones de colesterol y triglicéridos. Y también puede dirigirse a las personas que desean vigilar su peso, controlar su presión arterial, o a las que simplemente desean seguir una dieta saludable.

Una petición inusual

- ¿Sería tan amable de traerme la foto?
- Perdón, doctor -respondí yo- ¿la foto de... de los bultitos de grasa que tengo en los ojos?

Yo estaba convencida de que el doctor quería disponer de la foto de esos bultitos que me habían salido en los párpados y que él había llamado "xantelasmas", o tal vez de mi ...

- ¿Cómo dijo? ah, sí -, "arco corneal"; tal vez querría comprobar si con el tiempo disminuían de tamaño. Pero su respuesta me dejó plenamente desconcertada.
- No, no , quiero una foto del carrito.

- ¿Del carrito...? ¿De qué carrito?, titubeé yo.
- Del de la compra, dijo él, luciendo la mejor de sus sonrisas, hecho que ayudó a disipar mi situación embarazosa.

Extraña petición pensé. Yo le había estado explicando lo bien que comíamos en nuestra casa: frutas y verduras abundantes... Sí, sí, bastante pescado... Sí, sí, siempre cocinaba yo... No, no, claro que no utilizábamos platos preparados ni la denominada fast-food o comida rápida. Incluso me pidió que durante tres días llevara un registro de la comida y... bueno, no creo que estuviera nada mal.

Sin embargo, él se empecinaba en pedirme la foto del carrito semanal de la compra. Recuerdo a mi hijo y a mí colocándonos junto al carrito una vez pasada la caja y recuerdo la cara entre divertida y desconcertada del resto de los clientes.

Al cabo de un mes (debo reconocer que mi hijo seguía entusiasmado) de tomar fotos cada sábado (día de compra en nuestra familia), me vi a mí misma mirándolas en la consulta: una bolsa bastante grande procedente de la charcutería, de la que sobresalían 4 espléndidos chorizos, un paquete de la carnicería con abundante carne, cajas de productos semipreparados como pizzas, arroces y sopas, unos cuantos paquetes de galletas y bollería, cajas de cereales en cuyas listas de ingredientes se leía "grasas vegetales parcialmente hidrogenadas", bastantes latas de bebidas de cola y zumos de fruta envasados (la fruta es muy buena, ¿no?), yogures para alimentar a un ejército y en un lado un paquetito de merluza congelada, un kilo de naranjas y dos de patatas.

¡Era imposible! Nosotros comíamos mucha verdura, desde siempre; en mi casa se había comido siempre mucha verdura, mucha fruta y legumbres...
-¡Ah, eso debió ser esa semana! - pensé aliviada, pero no acerté a encontrar en ninguno de los 4 carritos ningún paquete de garbanzos, de lentejas o de alubias (sin embargo yo recordaba tener legumbres en casa; sí, sí, en tres lindos botes de vidrio), ni grandes bolsas de verdura, ni de fruta, ni de pescado. Estuve examinando una y otra vez las fotos de nuestros carritos de la compra, hasta que tuve que admitir:
- Esto no es lo que yo creía.

Entonces fue cuando él dijo:
- ¿Revisamos los conceptos sobre alimentación? Vamos a hacerlo muy práctico: Recordaremos qué alimentos debemos consumir y con qué frecuencia y así sabremos qué debe contener un carrito de la compra adecuado. Además, -añadió enigmático-, recuperaremos uno de los trucos de nuestras abuelas, que lo hará todo mucho más fácil; pero eso se lo explicaremos al final.

Lo que aprendí aquel día

Si recuerdo bien lo que aprendí aquel día, diría:

- Que la dieta debe ser muy variada. Así por ejemplo, con respecto de las frutas, no nos contentaremos con los manidos (manzana, naranja y plátano), sino que introduciremos la mayor variedad posible (uva, melocotón, naranja, mandarina, limón, kiwi, plátano, ciruela, piña, manzana, pera, melón, sandía, fresas, cerezas, moras, frutas del bosque, frambuesas, nísperos, etc ...); y lo mismo ocurrirá con las verduras y hortalizas (¡ay!, esas pobres y aburridas ensaladas de lechuga y tomate que alternan invariablemente con las de tomate y lechuga).

Ese concepto me gustó, siempre había sido una mujer muy imaginativa y poco dada a la monotonía, pero con el tiempo...

- Que los alimentos los podemos dividir en tres grupos:

· Los recomendables, que deberíamos tomar diariamente y que se caracterizan por tener un bajo contenido en grasa saturada (ésa que "satura" nuestras arterias) y/o un alto contenido en fibra vegetal e hidratos de carbono.

· Los que deberíamos consumir con moderación, es decir, un máximo de 2-3 veces a la semana, dado que llevan abundante cantidad de grasa insaturada o una cantidad moderada de grasa saturada.

· Los no recomendables, que deben constituir una excepción en nuestra dieta, por su elevado contenido en grasas saturadas y/o colesterol.

Aplicaciones prácticas

Llegados a este punto, les diré que tomé buena nota de otras ideas que a lo largo de la consulta se fueron desgranando y que aplico, desde entonces, al pie de la letra:

Con respecto de los menús
A fin de evitar la desorganización de última hora (¿Qué hago? ¿A ver qué tengo en la nevera?), que conduce a importantes desequilibrios, he vuelto al esquema de nuestras abuelas: lunes y viernes legumbres, jueves y domingo arroz, martes y sábado pasta; en las cenas, verdura de primero; los segundos platos del mediodía a base de carne (preferentemente blanca) y huevo; por la noche siempre pescado; y de postre fruta.

Con respecto al carrito de la compra
- Compro llevando lista de la compra, de este modo ahorro tiempo y dinero y acabo comprando las mejores cosas para la salud.

- Utilizo la técnica de los tres pasos para comprar:
· PP (precio y peso)
· Fecha de caducidad
· Ingredientes

- Realizo periódicamente una foto en familia de nuestro carrito de la compra, con el fin de ver "su color".

 

 

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