| Desde el inicio
el hombre busca un sistema que le permitiera efectuar mas de un disparo seguido,
transportar y guardar con seguridad sus municiones protegiéndolas de la humedad. La idea
de cargar un arma por la recamara tiene por objeto el aumentar la cantidad de disparos por
unidad de tiempo, ya en el siglo VXI se comienza a llevar la pólvora necesaria para un
disparo en un pequeño recipiente generalmente de madera, y sus balas sueltas por
separado; en 1550 se utilizan cartuchos de papel conteniendo la dosis exacta de pólvora.
La palabra cartucho viene del italiano cartuccia, la cual a su vez deriva del latín
carta, que significa papel. El primer avance fue incorporar al cartucho la bala, quedando
esta unida en el interior del cartucho.
Para utilizarlo se rasgaba, mordiéndolo por un extremo, parte de la pólvora se vertía
en la cazoleta y el resto se introducía por la boca del arma, utilizando el papel como
taco, poniendo encima de este la bala. Este tipo de cartucho, con ligeras modificaciones y
mejoras fue utilizado por cerca de 200 años.
A principios de 1800 aparece el cartucho combustible, hecho de piel, papel o lino
nitratados,, siendo así fácilmente combustibles, con lo cual el cartucho entero podía
ser cargado, quemándose con la combustión de la pólvora. Esto deriva en el cartucho
para fusil de aguja, siendo el primero, el famoso fusil prusiano Dreyse, el cual disparaba
un cartucho combustible que llevaba el fulminante incorporado en la base del proyectil.
Este fue él ultimo y más perfeccionado de los cartuchos de papel. Un armero suizo,
llamado Pauly , trabajando en Paris en el año 1812, desarrollo un cartucho conformado por
una base cilíndrica de latón, a la que se le acoplaba en cilindro de papel, formando
ambos un recipiente para la pólvora y munición. El culote de latón estaba taladrado en
su centro, llevando en la parte externa una pequeña carga detonante protegida por papel
barnizado.
Este cartucho, si bien posee todos los elementos de un cartucho moderno no tuvo gran
aceptación; De todas manera Pauly es recordado como el padre del cartucho de fuego
central.
En 1836, un armero francés llamado
Lefaucheux, patento un cartucho que realmente logro un cierre estanco a los gases en el
momento del disparo.
Este cartucho era parecido a los actuales de caza, estaba formado por un cilindro de papel
con un culote metálico que contenía en su interior una cápsula fulminante, percutida
por una espiga adosada radialmente al mismo. Culote y sobresaliendo de este por un
extremo. La obturación de los gases se conseguía por el dilatamiento de las paredes del
culote de metal en el momento del disparo.
Otro francés, Houllier, patenta en 1847, una
mejora de este sistema de cartucho, consistente en alarga el culote de metal hasta la
longitud requerida para poder contener la pólvora y el proyectil, haciendo desaparecer el
cartón. Esta mejora asegura un cierre totalmente estanco a los gases, y por lo tanto
aumento la precisión del proyectil.
Este cartucho fue modificado por, nuevamente un armero francés, Flobert, quien remodela
la cápsula de percusión con objeto de que, en la parte en la cual se asienta la mezcla
detonante tuviera un reborde, el cual era llenado por dicha mezcla, y poniéndole además
un pequeño proyectil de plomo. Este cartucho era pequeño y de escasa potencia, ya que el
martillo del arma cumplía la función de obturar la recamara, siendo el primero de
percusión anular.
En América se producen a su vez, nuevas tecnologías dándose un gran desarrollo y
acción a los cartuchos de fuego anular, desde el pequeño BB Cap (bulleted-breech cap,
idéntico al Flobert), hasta el centenario pero muy actual .22 rimfire en cualquiera de
sus versiones.
El reborde o pestaña que poseen estos
cartuchos, además de encapsular el fulminante, se utiliza para posicionar correctamente
el mismo en la recamara y facilitar su extracción. Por razones de diseño, la parte
débil de este cartucho es el reborde, por lo cual no es apto para soportar grandes
presiones.
El sistema de ignición central es el único que, al aumentar la resistencia de la vaina,
posibilita también aumentar la potencia del cartucho, permitiendo además conseguir plena
satisfacción en la retrocarga, luego la repetición y por ultimo el automatismo.
En los avances del cartucho metálico de
percusión central se pueden distinguir, en menos de diez años, tres etapas netamente
diferenciadas. La primera comprende un tipo de cartucho formado por dos cuerpos; el culote
con la cápsula fulminante, y el formado por una delgada lamina de latón arrollada y
sujeta a dicho culote. Otra etapa fue la comprendida por el cartucho metálico con su
cápsula iniciadora incorporada en el interior del culote, y la ultima y actual en la que
contiene la cápsula fulminante embutida en el interior del culote de la vaina. Estas tres
etapas duraron escasamente diez años, desde 1858 a 1868, fecha desde la cual no ha habido
ninguna innovación sustancial en la cartuchería metálica.
Finalizando queda por reseñar que dependiendo o no, del yunque en la cápsula fulminante,
estas son llamadas Boxer o Berdan, nombres que por extensión se aplican a las vainas que
las admiten. Las cápsulas Boxer requieren que la vaina que las admite posea un orificio
central para la toma de fuego, prestándose por lo tanto fácilmente a su recarga. Las
cápsulas Berdan, por no llevar yunque incorporado, necesitan que este se lo proporcione
la vaina, teniendo ésta dos pequeños orificios para la toma de fuego. Ambas cápsulas no
son intercambiables entre sí, utilizándose la Berdan en Europa por tradición y la Boxer
en América por idénticas razones.
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