| Nada de agua con azúcar, nada de
quedarte quieto y... nada de quejarte después de leer nuestros consejos. Las agujetas son
normales cuando te excedes ejercitando un grupo muscular que no está muy acostumbrado, o
varías la rutina de entrenamiento dentro del mismo músculo (te puede pasar en las
piernas, siendo corredor, después de una sesión de multisaltos).
Muévete
Lo normal es que quieras tumbarte y no hacer nada después de una sesión dura, tomándote
unos días de descanso, sin embargo te vas a recuperar más rápido si haces algo de
ejercicio aeróbico ligero, como veinte o treinta minutos de carrera muy suave, pedaleo o
natación. Las contracciones - relajaciones ayudan a eliminar sustancias de desecho
perjudiciales.
Estira
Nada más acabar tu "súper esfuerzo" haz una buena sesión de estiramientos.
Ten cuidado porque los músculos están calientes puedes pasarte. Limita el rango de
amplitud de movimiento dentro de lo razonable.
Apaga el calentador
El agua fría hace maravillas para reducir la inflamación de tus músculos y
articulaciones. No seas friolero y échate agua fresquita con la ducha en la zona en la
que piensas que vas a tener agujetas.
Frío y caliente
Otra manera de aprovechar las virtudes antiagujetas del agua con cambios de temperatura.
Si no soportas una ducha fría empieza con agua templada o caliente y en unos minutos
ponla fría, dirigiendo el chorro a la piernas, que son menos sensibles estos cambios.
Alterna 3 ó 4 minutos de caliente con el mismo periodo de fría acabando siempre por
ésta última. Tus vasos se dilatan y contraen, favoreciendo la eliminación de desechos.
Una de masaje
Los ciclistas de las grandes carreras por etapas lo saben muy bien. El masaje moviliza la
sangre y elimina contracturas y nódulos, acelerando la recuperación. Hazte dar un masaje
suave, en sentido ascendente hacia el corazón, o practica técnicas de automasaje.
Antes se pensaba que eran
"cristales" de ácido láctico, que dañaban los músculos tras su formación,
pero se ha visto que esta sustancia desaparece un par de horas después del esfuerzo.
Ahora se postula el hecho de que la inflamación por el sobreuso reduce el flujo de sangre
al tejido muscular, lo que causa espasmos que a su vez conducen a más inflamación, en un
círculo vicioso de dolor.
|